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Por qué soy liberal

La destrucción del lenguaje es un arma poderosísima. Si destruyes el significado de las palabras, puedes reconstruir la realidad a tu antojo. Los enemigos de la libertad siempre han utilizado esta estrategia para confundir, dividir y conquistar.

Es así como la filosofía de la libertad, el liberalismo, ha visto su significado manipulado y destruido tanto por sus detractores como por aquellos que falsamente se han llamado sus defensores. Es tiempo que aquellos que creemos honestamente en la libertad, en la institucionalidad y en la paz rescatemos el significado de nuestra filosofía y retomemos públicamente la defensa de los principios que sabemos son necesarios para la construcción de una sociedad próspera y justa.

Aquellos que se hacen llamar pragmáticos, que declaran dejar de lado consideraciones ideológicas y de fundamentarse puramente en cálculos prácticos, en realidad son sin saberlo esclavos de filosofías que no entienden. Es muy peligroso pretender tomar decisiones para el futuro de toda una nación sin comprender las implicaciones filosóficas e ideológicas que influyen sobre nuestras decisiones. Es como disparar escopetazos en la oscuridad.

Son estas las razones por lo cual es importante definir, defender y promover los principios de la sociedad libre:

1. La libertad del ser humano.

La libertad es la base fundamental de la dignidad humana. La esencia del individuo es el poder tomar sus propias decisiones y escoger sus propios caminos, pero también el asumir la responsabilidad sobre sus propios éxitos y fracasos. Sólo en libertad puede la persona desarrollarse plenamente, crecer y crear un mejor futuro para sí mismo, su familia y su comunidad.

2. Los derechos ciudadanos.

La obligación primordial de un Estado es la protección de la vida, la libertad y la propiedad de sus ciudadanos. Si las personas no se sienten seguras, si se ven amenazadas por la violencia, si son víctimas del crimen, el Estado no está cumpliendo con su obligación de proteger nuestros derechos fundamentales.

3. La igualdad ante la ley.

La impunidad es el peor cáncer que una sociedad puede enfrentar. La injusticia nace cuando la ley responde a voluntades particulares y no a principios. Todos debemos ser iguales ante la ley y nadie debe tener la capacidad de lucrarse de ella o de utilizarla para permanecer impune a la responsabilidad de sus propias acciones.

4. La limitación del poder.

El poder corrompe y los ciudadanos somos vulnerables a que pasiones momentáneas nublen nuestro criterio. La democracia nos asegura la alternabilidad y el traspaso pacífico del poder, pero por sí sola deja abiertas las puertas a las manipulaciones de habilidosos políticos que la pueden utilizar para concentrar su propio poder. Para prevenir los abusos del poder, este debe estar disperso, dividido y limitado a través de una adecuada y efectiva institucionalidad.

5. La paz

La paz es un prerrequisito para el desarrollo económico, social y humano de un país. La violencia y el conflicto, sean criminal, social o internacional, son de las principales barreras que puede enfrentar el ser humano en sus deseos de salir adelante y avanzar en la vida. Sólo la paz puede permitir que las energías y los esfuerzos de una nación puedan estar enfocados en un futuro mejor para todos.

¿Por qué soy liberal? Porque creo en la capacidad del ser humano, porque creo en el potencial de nuestra sociedad, porque creo que para poder salir adelante debemos trabajar de forma honesta y transparente y porque creo que es necesario cortar de raíz la mugre que por demasiado tiempo se le ha permitido manipular el futuro de nuestro país. Un mejor El Salvador es posible, pero sólo si aquellos que creemos en los principios de la sociedad libre y en la protección de los derechos del ser humano damos la cara y defendemos nuestro pensamiento de forma pública y valiente.

*Colaborador de El Diario de Hoy