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¿Por qué me inscribí como precandidato a diputado?

Llegó el momento. A nuestra generación le toca echarse el país al hombro. Por ello decidí, a mis 33 años, inscribirme como precandidato para diputado por ARENA en San Salvador.

A los problemas de nuestro país los resumiría en tres: La amenaza de un Estado omnipotente, la presión social (por un crecimiento lento y por políticas públicas inefectivas) y el divorcio de la clase profesional de la política. Su combinación se convierte en la tormenta perfecta. Pensé que sobre los primeros dos problemas uno puede tener incidencia indirecta, sobre el tercero, la decisión dependía directamente de mí.

ARENA abrió un proceso de primarias para elegir a sus candidatos a diputado en las próximas elecciones de marzo 2015. Lo valoré, lo medité y lo discutimos con mi esposa. La conclusión fue de que si teníamos la formación (economista y MBA), la experiencia (10 años en fundaciones y gobierno, incluyendo TECHO en El Salvador) y las ganas de servir, sería un desperdicio no hacerlo, sería como rehuir a mi responsabilidad. Decidí inscribirme. Al final de cuentas, la política es uno de los carismas más altos, ha repetido el Papa Francisco, porque busca el bien común.

También decidí que esta carrera no es una de 100 metros sino una maratón, una carrera de relevos en la que picaremos piedra con paciencia y energía, para construir firme sobre roca.

Nos inscribimos 42 personas en San Salvador. El proceso inició con la revisión del currículum, formación académica, experiencia profesional y una entrevista sobre convicciones personales, visión del desarrollo y de los retos y agenda legislativa.

De los 42, la Comisión Electoral Nacional de ARENA seleccionó a 27 precandidatos para que nos sometamos este próximo domingo a la elección por parte de unos mil electores internos. Hay 11 posiciones disponibles para diputado propietario por San Salvador. Y para promocionarnos, el fin de semana pasado realizamos una gira con las estructuras partidarias del departamento y de los municipios de San Salvador.

Fue una sana competencia en un ambiente de compañerismo, jovialidad y expectación por el competidor. Habíamos jóvenes, fundadores del partido, profesionales, gente con bagaje político partidario, empresarios, líderes obreros, generales en retiro; una mezcla de hombres y mujeres que recordó la variedad de nuestra sociedad. Fue un espacio de encuentro y aprendizaje, unidos en la diversidad y no separados por la uniformidad.

¿Es perfecto el proceso que ha iniciado ARENA? ¿Está exento de fallas? ¿Se puede mejorar? ¡Por supuesto! La evolución no pasa de la noche a la mañana. Son preguntas válidas. Pero la que más importa es otra, ¿quién quiere corregirlo? ¿Lo haré yo señor?

Bien dijo Ortega y Gasset alguna vez: Individual o colectiva, la juventud necesita creerse, a priori, superior. Claro que se equivoca, pero este es precisamente su gran derecho, equivocarse impunemente.

La vida es para gastársela, no para guardarla. Yo ya tomé mi decisión, quiero echarme el país al hombro. También lo ha hecho gente fresca como Jorge Santacruz y Johnny Wright Sol en San Salvador; Juan Valiente en La Libertad; Lucrecia de Domínguez en Sonsonate; Claudia Gazzolo de Munguía en Ahuachapán, y Javier Palomo en Santa Ana. Te invito a que hagas lo mismo, allí en donde estés o en otra parte, que sepas asumir la que creas tu responsabilidad. Solo así terminaremos viviendo en el país que soñamos.

*Economista y precandidato a diputado por San Salvador. @jpfontan