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¿Por qué hay malos funcionarios?

Es la pregunta que constantemente nos hacemos los salvadoreños, ante el negro panorama de bajo crecimiento económico, obras mal planificadas y nunca terminadas, leyes absurdas y mal redactadas, constante despilfarro y pésimos servicios públicos. Millonarios estudios engavetados cuyas recomendaciones jamás se siguieron, programas que han fracasado en todo el mundo, pero aquí se siguen poniendo en práctica. ¿Por qué?

La respuesta la dio Medardo González, secretario del FMLN, al rechazar el voto cruzado, que permitirá votar por candidatos de diferentes partidos, afirmando que "el voto cruzado arrinconará a los partidos políticos, y la mayoría de salvadoreños va a votar por los programas y las ofertas de los partidos, porque en política, no es cuestión de quién es católico o protestante, quién es suavecito o prepotente, ni en lo atractiva que puede ser una candidata o inteligente un candidato (el subrayado es mío), sino a qué partido pertenece". Y que está convencido de que el electorado izquierdista y efemelenista, no dejará a su partido.

Esto explica el criterio con que el Frente elige a sus funcionarios. No por su inteligencia o capacidad, experiencia profesional y valores morales, para desempeñar su cargo con eficiencia, contribuyendo al desarrollo. Para el partido, cualquier cuadro se puede desempeñar en el lugar que este lo designe, aunque no entienda nada.

Basta comprobar la hoja de vida de algunos funcionarios (el exalcalde de San Sebastián Salitrillo convertido en viceministro de Educación), el lamentable desempeño de tantos otros y sus erradas decisiones. El viceministro de Transporte sobre el Sitramss: "Los que hicieron el estudio pueden decir Misa, porque aquí lo haremos de otra manera". "El Sitramss funcionará aunque no se haya construido el Centro de Operaciones". (Que deberá controlar los semáforos, las paradas, el número de pasajeros). Alex Segovia: "la pérdida del acuerdo precautorio, no tendría ningún efecto negativo en la economía del país".

Y los funcionarios de CEL con el hoyo El Chaparral, que desestimaron las indicaciones del estudio previo. Y el incumplimiento al contrato y a las dos sentencias internacionales en el caso de ENEL, que tanto daño ha hecho al país en cuanto a credibilidad y confianza en el ámbito internacional. Y ha detenido los proyectos de generación eléctrica, por lo que los salvadoreños pagamos la energía más cara de la región, aunque tengamos un tesoro en el subsuelo.

El desastre estrella, el Puerto de La Unión, que no fue concesionado a un operador privado, porque para los diputados, el Estado salvadoreño tenía la capacidad de operarlo, percibiendo así la totalidad de los ingresos que generaría. Como siempre la letanía populista de "no entregar la soberanía, por medio de la privatización", determinará la aprobación de la Ley del Agua, que dependerá del MARN, con los desastrosos resultados de todo proyecto manejado por el gobierno. Según el FMI, el país ha pagado más de $1.3 millones, en concepto de comisión por la no ejecución de fondos procedentes de préstamos otorgados. ¿La razón? Incapacidad de los funcionarios, intenciones de redireccionarlos a destinos diferentes, o proyectos mal elaborados.

Los salvadoreños pensantes, que queremos el bien del país, debemos analizar seriamente estas políticas del Frente, y evitar que siga premiando a militantes incapaces, con importantes cargos públicos. Debemos considerar a los candidatos, no al partido, analizar su desempeño en el cargo, si pretenden reelegirse, y buscar a los más capaces, a los más honrados, que merezcan ganarse el sueldo que pagamos con nuestros impuestos. Solo así dejaremos de ocupar el último lugar en Centroamérica en cuanto a desarrollo.

* Columnista de El Diario de Hoy.