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¿Por qué el FMLN le teme a la educación?

La respuesta es sencilla: Porque al Frente, como a todos los gobiernos de izquierda, les interesa mantenerse en el poder, consiguiendo votos para hacerlo democráticamente. Y para lograrlo, necesitan de una población poco o nada educada, que se beneficie del populismo, mediante regalitos que mitiguen su pobreza, y la promesa, tan falsa como ilusoria, de cubrir sus necesidades materiales.

Estas dádivas son la venda que les tapa los ojos, para no ver la corrupción de los funcionarios, que derrochan con lujos que antes nunca tuvieron: coches, residencias, fiestas, amantes, etc. Pero la única manera que el pueblo no entienda el doble discurso de sus dirigentes ni pueda refutar con ideas sus palabras engañosas, seguirá siendo una masa blanda, ciega y sorda, incapaz de protestar y de exigir.

La politóloga guatemalteca Gloria Álvarez lo ha explicado magistralmente en su reciente visita al país, que fue el tema de esta columna el domingo pasado. Mientras el pueblo no tenga acceso a la tecnología, mientras carezca de la educación suficiente como para participar activamente en las redes sociales, con todas las facilidades que estas le ofrecen, continuará siendo víctima del populismo, y el FMLN seguirá prometiendo fomentar la educación, mientras hace todo lo posible por destruirla, para mantener al pueblo sumido en la ignorancia.

La semana pasada, en Washington, el presidente Sánchez Cerén en su mensaje durante la presentación del Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, se atrevió a decir que: "Hemos avanzado en temas de educación, salud y medidas para la reducción de la pobreza..." Palabras que nadie cree, como fue su ridícula promesa de una computadora por niño, cuando la mayoría de las escuelas carece de energía eléctrica, y muy pocas tienen acceso a Internet, pues el gobierno no tiene la capacidad de pagarlo. Mensaje dedicado a un ingenuo público extranjero, muy ajeno a nuestra realidad.

El mismo profesor, hoy presidente, ya dio una prueba de su desinterés por la educación, ya que siendo vicepresidente y titular del MINED, no hizo nada para mejorar la calidad educativa, desoyendo las recomendaciones de expertos, y sumiendo a los maestros en una de las mayores crisis de su historia, al negarles los derechos que les otorga la Ley de la Carrera Docente. Indigna, que en la Escuela Joaquín Rodezno, de San Salvador, los fondos para funcionar durante el año 2014, les fueron asignados en noviembre, dos días antes de terminar el año escolar, situación que se ha repetido en muchas otras escuelas. La asignación de los fondos presupuestados ha sido tardía, y muchos maestros han trabajado sin sueldo.

El especialista Óscar Picardo, en artículo reciente, señala de manera puntual la agenda que debía seguirse para cambiar el país desde la educación: Duplicar el presupuesto del MINED llevándolo al 6 % del PIB. Aumentar el salario de los docentes, luego de un proceso de evaluación. Mejorar la infraestructura y el equipamiento. Realizar una revisión curricular para ajustar materiales didácticos. Pero todo esto será letra muerta, pues mientras el Frente siga en el gobierno, continuaremos con la nota de la PAES bajo el 5; miles de candidatos a ingresar a la Universidad Nacional seguirán reprobando el examen de admisión, y no participaremos en pruebas internacionales, pues el plan rojo de mantener la ignorancia seguirá produciendo jóvenes incapaces de lograr empleos dignos, por carecer de la formación académica que demandan las empresas. Debemos luchar para que el Frente no logre sus maquiavélicos propósitos, despreciando la educación, mientras afirman lo contrario.

*Columnista de El Diario de Hoy.