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¿Por qué no corta su producción la OPEP?

El mundo entero observó el triste peregrinaje de Nicolás Maduro por China, Rusia y varios países de la OPEP en su vano esfuerzo para conseguir que le presten dólares y para convencer a los productores de petróleo de que reduzcan su producción para que los precios del crudo suban otra vez a niveles cercanos o superiores a cien dólares por barril. No consiguió nada de esto, excepto unas supuestas promesas de China de invertir en el desarrollo de nuevos pozos de petróleo, que no era lo que Maduro buscaba. Lo que él necesita es dinero en efectivo no para invertir sino para comprar las importaciones que Venezuela necesita para sobrevivir ahorita.

Hay gente que cree que tanto la caída de los precios como la negativa de la OPEP de tratar de mantenerlos o revertirlos son parte de una conspiración de Estados Unidos con Arabia Saudita para hundir a Rusia, Irán y Venezuela. Los que creen que esta historia es real se olvidan de explicar por qué Irán, que es uno de las supuestas víctimas de la conspiración, tampoco quiere defender los precios.

Hay otros que dicen que el arquitecto de la conspiración es Vladimir Putin, que lo está haciendo para que, con el rublo devaluado, él personalmente o el gobierno ruso pudieran comprar de un solo golpe todas las empresas grandes rusas poseídas por extranjeros, bien baratas. Los que creen en esta conspiración no explican por qué, en su hipótesis, Arabia Saudita, Irán y la mayoría de los miembros de la OPEP (de la cual Rusia no es un miembro) se han hecho cómplices de Putin en esta trama. Tampoco dicen de dónde sacaría Putin el dinero para pagar, ya que, como todo el mundo sabe, Rusia está en una situación muy apretada.

El señor Abdala El-Badri, secretario general de la OPEP explicó las dos cosas en esta semana en la reunión anual del Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza. La caída del precio la explicó con una caída de la demanda global por petróleo, atribuible a que la economía mundial se está desacelerando. El hecho que no sólo el petróleo, sino todos los productos primarios están bajando de precio da credibilidad a esta explicación. Hay muchos otros síntomas que apuntan en esa dirección.

El-Badri también explicó por qué tantos miembros de la OPEP decidieron que no van a tomar medidas para detener o revertir la caída de los precios. La medida que la OPEP siempre ha tomado ha sido cortar la producción para volver el petróleo más escaso y por tanto más caro. Esta medida ahora ya no la pueden tomar porque hay muchos productores importantes que no son miembros de la OPEP y que estarían felices de que esta redujera su producción, ya que ellos no reducirían la suya sino que aprovecharían para quitarle mercado a la OPEP. En este momento, los 30 países productores principales que no son de la OPEP producen alrededor de 45 millones de barriles diarios mientras que los 12 países de la OPEP producen 30 millones diarios. Si la OPEP reduce su producción, se estaría abriendo a que los no-OPEP le quiten más ventas. Así de simple.

Maduro y los otros socialistas del Siglo XXI, pues, no son víctimas de ninguna conspiración excepto la de ellos mismos de tomarse Venezuela para ordeñarla y sacarle hasta el último recurso para satisfacer sus ambiciones. Lo que están viviendo Maduro y sus aliados son las consecuencias de haber tenido éxito en esa su conspiración, que dejó a Venezuela pobrísima a pesar de ser uno de los países más ricos en recursos naturales de la región y a haber disfrutado de un boom en los precios del petróleo durante sus años en el poder. Venezuela no está quebrada porque bajaron los precios del petróleo, sino por las políticas populistas del Socialismo del Siglo XXI que la dejaron vulnerable a una caída de precios.

El-Badri dice que cree que los precios estarán bajos sólo por un mes. Sería muy raro que fuera así. Es más probable que los bajos precios del petróleo duren por varios años.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.