Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Por ofrecerles futuro

El asesinato del joven Noé Enrique Bonilla, atleta que recién compitió defendiendo los colores de nuestro país en los juegos del Codicader en Panamá, nos ha consternado a muchos en esta vorágine de violencia que vivimos. ¿Cómo es posible que hayan dado muerte a este muchacho de 18 años que estudiaba, practicaba deporte y ayudaba a su sencilla pero muy digna familia en labores como la recolección de leña, lo cual hacía a 500 metros de su casa cuando le asesinaron de varios balazos? El síndrome de Down que padecía no fue en esta vida impedimento alguno para Noé Enrique; la crueldad y saña de sus asesinos sí lo fue, segándole su útil y valiosa existencia.

Congruente con esta realidad que sufrimos los salvadoreños se vuelve el último informe del Alto Comisionado de los Derechos Humanos (ACNUR), titulado: "Children on the run" (Niños escapando), realizado durante cinco años por un equipo de investigadores que entrevistó a 404 niños. El estudio señala que los niños que salen de Centroamérica hacia los Estados Unidos lo hacen "por la violencia, la persecución a manos de grupos criminales transnacionales organizados y poderosas bandas locales" que existen en sus países. De los 104 niños salvadoreños que fueron entrevistados para el estudio, el 76 % citó la violencia organizada por actores criminales armados como un motivador primario para abandonar sus hogares.

Dicho en otras palabras y esto implica desesperación y falta de esperanza, prefieren "jugársela" los padres enviando a sus hijos hacia el Norte para ver si llegan hasta los Estados Unidos, aunque arriesguen sus vidas en el intento o puedan llegar a sufrir heridas emocionales de por vida; lo prefieren a que permanezcan por estas tierras donde de manera tan triste historias como la de Noé Enrique se dan con demasiada regularidad. Poco difiere el informe de ACNUR con los resultados preliminares de otro estudio de la investigadora estadounidense Elizabeth G. Kennedy, quien posee una maestría en Estudios sobre Migraciones Forzadas y Refugiados de la Universidad de Oxford.

Tras analizar 322 entrevistas de las más de 500 que realizó a menores repatriados desde México, Kennedy encontró que el 90 % quería llegar a los Estados Unidos y que, de poder hacerlo, más de la mitad lo intentaría de nuevo. Los menores entrevistados por Kennedy proceden de todo el país aunque la mayoría son de San Salvador, San Miguel, Santa Ana y Usulután. Los menores dieron más de una respuesta, pero el 59.7 % señaló "amenazas, inseguridad y violencia" como principal motivo para emigrar, aunque ello les cueste la vida. El 35 % reunificación familiar; 31.6 % el deseo de seguir estudiando; 27.2 % la pobreza y búsqueda de empleo, y el 3.1 % el abuso dentro del hogar.

El drama humano que ha llevado al gobierno estadounidense a situación de crisis, colapsados los centros de detención en los estados fronterizos con miles de menores en ellos y con la opinión pública viendo muy desfavorable el manejo que sus autoridades le han dado, se convirtió en noticia alrededor del mundo. Los niños, hay que resaltarlo, no llegan sólo de El Salvador sino del Triángulo Norte: Guatemala, Honduras y El Salvador, región que se ve tan afectada en lo que a la seguridad personal de sus ciudadanos respecta. Al actual gobierno de nuestro país, el segundo del FMLN, le plantea tremendo desafío aunque le da a su vez oportunidad de afrontar mejor el doloroso drama.

De empezar a razonarse sobre "las múltiples causas de la violencia", "las injustas estructuras", y un largo etcétera, deberemos comprender los ciudadanos que vamos en el camino a hacer muy poco o no hacer nada en este ámbito. De interiorizar como país, iniciando por el gobierno, de que vamos de mal en peor en el problema número uno que sufrimos los salvadoreños, pero que juntos podemos y debemos afrontar esta problemática, renacerá la esperanza y los respectivos apoyos. Una arista más, por dolorosa que sea, es la emigración de nuestros menores en la ruta hacia el Norte, debido a la pavorosa situación de violencia que sufrimos. Por nuestros hijos, por nuestros nietos, trabajemos juntos para poder ofrecerles futuro.

* Director Editorial de EL DIARIO DE HOY.