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Por favor, compatriotas

Rotundo éxito tuvieron el gobierno y el pueblo panameños al organizar la VII Cumbre de las Américas, con asistencia de presidentes y representantes de los países del continente, desde Canadá hasta Argentina, así como del Caribe. En simultáneo, hubo un encuentro empresarial "atiborrado" de gente de negocios, ávidos por conocer a sus pares e iniciar relaciones de mutuo beneficio en un país que les da confianza y abre sus puertas a la modernidad con reglas claras y sencillas.

La cumbre presidencial, ¡otra vez!, terminó sin pena ni gloria. Pero Panamá ganó mucho. En lo económico, sembró bien y cosecharán buenos frutos. Y transmitió al mundo una imagen envidiable, admirándonos por su capacidad al haber salido no avante, sino triunfante, en la organización y ejecución de tan complejo y delicado evento.

Evento en el que nosotros quedamos en ridículo. Pregunto: ¿por qué no hubo alguien que asesorara BIEN a nuestro presidente? Entendemos que Sánchez Cerén, en la montaña, ignorara sobre protocolo, economía, seguridad, servicios públicos, etc. Tampoco serían esas las materias que impartió a sus alumnos de primaria (nunca nos dijeron qué enseñaba). Pero, por Dios, ahora es presidente, gasta cifras multimillonarias, dispone de asesores, de Concultura, etc. ¿Nadie le recordó que estaría sentado al lado del presidente Obama, como lo manda el protocolo? ¿No le dieron algunos lineamientos para ubicarlo en cuanto a su actitud y discurso, de manera que aprovechara su envidiable colocación para dar, a través de las pantallas del mundo entero, una imagen digna de nuestro país? ¿Nadie le dijo que no se durmiera? No me burlo, me entristezco.

Hablar a destiempo en pro de Cuba y Venezuela, cuando Obama ya mostró una ingenua y gran apertura unilateral, fue vergonzoso. Y mencionar todas las maravillas que su gobierno está llevando a cabo, cuando las noticias mundialmente dicen lo contrario, fue aún peor.

Sánchez Cerén, como Maduro, cree que los medios de comunicación se inventan la criminalidad, la debacle económica, la corrupción y las siete plagas que, con el FMLN, estamos pasando. Pero en el exterior, tanto como nosotros, saben de El Chaparral, del puerto abandonado, del aeropuerto donde ni las mangas sirven ya y los pasajeros bajan a la pista por escalerilla, como era hace 60 años. Ven las carreteras deterioradas y el monumento al fracaso llamado Sitramss. ¿Y qué decir de los temas estratégicos? La educación, la salud, la cultura, la moral, el sentido de pertenencia y de responsabilidad, el amor patrio, en fin, todo lo que constituye un tesoro nacional, está en pésimas condiciones o ya no existe. Gravísimo, porque la idiosincrasia de los pueblos determina su aptitud o falta de ella para desarrollarse adecuadamente.

Para colmo, esta semana conocimos que el CCCAN suspendió el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Natación, a desarrollarse en junio en nuestro país, dada la incapacidad del gobierno para garantizar al 100 % la seguridad de las delegaciones asistentes. ¡Sobran comentarios!

Y, el gobierno, ¿qué hace? Inventarse más impuestos, acusar al empresariado, poner oídos sordos a lo que es lógico, bueno y conveniente y lavarse las manos. ¡"Copy/paste" de Maduro!

Los ciudadanos "de a pie", que no somos autoridad, tenemos la obligación de levantar nuestra voz de protesta, señalar los errores y exigir soluciones reales y factibles. Por favor, compatriotas, no toleremos lo intolerable. O ¿es que también nos hemos dormido?

*Columnista de El Diario de Hoy.