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Por desatar los nudos

Fracasado el “socialismo del siglo XXI”, caricatura del “Socialismo real” impulsada por la extinta Unión Soviética, soplan vientos de cambio en el Hemisferio

Un setenta y nueve por ciento de los salvadoreños quisiera emigrar de nuestro país, fue el hallazgo de mayor impacto de la encuesta de El Diario de Hoy-Predictvia de diciembre de 2015. Fue así porque reflejó la profunda desesperanza en que ha caído nuestra gente, por siempre caracterizada como valiente y trabajadora. Empero y sólo refiriéndome a la crisis de seguridad, las líneas amarillas y las imágenes de los policías trabajando las escenas de homicidios y cadáveres siendo transportados hacia Medicina Legal laceran moralmente, de manera individual o colectiva.
 
Propósitos de año nuevo de por medio, al levantarme el viernes primero de enero ingresé a elsalvador.com y el corte de las 7 de la mañana indicaba 11 muertos, en lo que resultó ser una jornada terriblemente sangrienta en la que unas 40 personas perdieron sus vidas ante la inagotable violencia. Lo peor es que, tristemente, no da señales de mermar. Misma historia de 2015, año en el que nos concedieron el non grato título de “país más violento”. ¿Será desconexión de la realidad cotidiana el “todo blue” de la publicidad gubernamental?

Aunque, como bien se dice, cuando más oscura se vuelve la noche es justo antes del amanecer, ese me parece que es el punto en que como país nos encontramos, en primer lugar por la coyuntura internacional. Fracasado el “socialismo del siglo XXI”, caricatura del “Socialismo real” impulsada por la extinta Unión Soviética, soplan vientos de cambio en el Hemisferio. Mauricio Macri en la Casa Rosada de Argentina y un nuevo presidente de la Asamblea Nacional ayer en Venezuela simbolizan vientos de cambio para mejorar.

La prolongada crisis de Brasil en el mayor escándalo de corrupción de su historia y la caída libre de su economía (“Brazil's fall” pronosticó “The Economist”) tendrá repercusión en Latinoamérica, habiendo sido los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) “el modelo de gobierno de izquierda” populista pero respetuoso de la economía de mercado y la democracia. El haber llegado las investigaciones de corrupción hasta donde están refleja una inequívoca independencia de poderes, pero la crisis provocada por la corrupción y la caída de los precios de los commodities, repercutirá en el Hemisferio.

En noviembre de este año habrá elecciones presidenciales en Estados Unidos. Es claro que Hillary Rodman Clinton será la candidata presidencial demócrata, nada está definido en el Partido Republicano. Creo que Donald Trump no es elegible, pero más allá de quien gane la elección del 4 de noviembre, en esta era de la lucha contra el terrorismo global Estados Unidos necesita fronteras seguras y estabilidad en el Continente, por lo que habrá mayor grado de apoyo hacia la libertad y la democracia, que se traduzca en prosperidad.
 
En segundo lugar está lo local.
 
Que el setenta y nueve de la gente quiera emigrar es, ciertamente, debido a la inseguridad sobre nuestras familias, sobre nuestros bienes, pero también por la severidad de la crisis económica. Porque la falta de oportunidades de empleo y el alza de los precios de los productos básicos --para no meternos al tema de la salud pública y a la de la institucionalidad del país-- lleva a un estado de crisis superior. En términos prácticos es poco el tiempo de gestión que le queda al gobierno tomando en cuenta que habrá elecciones de alcaldes y diputados en dos años.

Pienso que la realidad de El Salvador exige desatar nudos que dificulten lograr entendimientos básicos que le den viabilidad al país. Más ahora que inicia Fomilenio II y se recupera la economía estadounidense, que beneficia siempre de manera positiva para nosotros.
 

*Director Editorial de El Diario de Hoy.