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El populismo da golpe certero a la agricultura

En las últimas semanas se ha tratado de desacreditar la utilización de agroquímicos, tratando de vincularlos directamente al problema de insuficiencia renal, aprobándose una reforma al marco regulatorio sobre el Control de Agroquímicos, Fertilizantes y Otros Productos para uso Agropecuario, el cual fue votado por el FMLN y GANA, dándole un verdadero tiro de gracia a la agricultura del país.

Esta reforma se dio a pesar que se han iniciado una serie de acciones que aclaran con base científica el origen y "multi-causalidad" del problema. Se ha demostrado contundentemente que por años en El Salvador, en la región y en el mundo entero se ha estudiado la enfermedad renal sin poder demostrar la influencia directa de los agroquímicos en esta morbilidad. Se concluye que la mayor ocurrencia se da por efecto de la diabetes e hipertensión arterial y deshidratación.

Se han prohibido una serie de agroquímicos que a lo largo de los años han resultado indispensables para la protección de los cultivos y que se continúan utilizando extensivamente. Entre estos hay productos cuya clasificación toxicológica es de "banda verde", es decir, son productos que normalmente no ofrecen peligro; otros de "banda azul" o productos poco peligrosos y también productos de "banda amarilla", o moderadamente peligrosos, de acuerdo a la clasificación estándar de FAO/OMS, por lo que no tiene ningún sentido técnico establecer una prohibición absoluta.

La reforma introduce una prohibición al "uso de plaguicidas y fertilizantes que contengan metales pesados y metaloides en su formulación". Prohibir los fertilizantes, afectaría a todos los productos conocidos, por ejemplo: Sulfato de Amonio, Urea y fórmulas como la triple quince, ya que no existe a nivel mundial ningún fertilizante químico que no contenga al menos trazas de éstos.

Actualmente, no existen otros productos capaces de sustituir los que se pretende prohibir, ni en efectividad agronómica ni en costos. Por lo que resulta indispensable eliminar su prohibición a fin de combatir eficientemente las plagas y enfermedades que atacan cultivos. El mantener la prohibición de insumos cuyo uso resulta fundamental para nuestros agricultores, hará imposible el combatir eficientemente las plagas y las enfermedades que atacan los cultivos, lo que golpeará severamente la productividad nacional, resultando en desabastecimiento, encarecimiento de la comida, hambre y más pobreza.

La reforma prohíbe el uso de todos los fertilizantes en el país. La consecuencia sería catastrófica. No es posible técnicamente establecer una prohibición absoluta. Se puede señalar además que tanto la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, como la Organización Mundial de la Salud y la Food And Drug Administration, han establecido niveles máximos para la ingesta diaria de metales pesados por lo que éstos son permitidos hasta esos límites. No hay un solo país en el mundo donde la prohibición sea absoluta.

En un país como el nuestro, pequeño, de 21,000 kilómetros cuadrados, necesitamos contar con las alternativas de producción de los más altos rendimientos, lo que sólo puede ser posible mediante la utilización de agroquímicos y fertilizantes "tradicionales". Por ejemplo, se estima que la producción de maíz sin agroquímicos y especialmente fertilizantes, se vería reducida en más de un 80%. En otras palabras, si actualmente se producen alrededor de 20 millones de quintales, con la reforma, se terminará produciendo únicamente unos 5 millones, lo que significaría un déficit de 15 millones que se suplirán con importaciones, que sí utilizan estos agroquímicos.

Para rematar, el Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC, que exige el principio de no discriminación, establece que de prohibirse estos insumos, se tendría que prohibir la importación de todos aquellos productos que hayan sido cultivados con estos insumos prohibidos. ¡Ilógico!

* Columnista de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com