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Política de seguridad ideológica, un absurdo

Se visualiza la exclusión social como causa de actos criminales que angustian a la ciudadanía. Su ideología coloca la culpa de nuestras desgracias bajo responsabilidad de la oligarquía, la burguesía, la dolarización, los TLC, la injusta estructur

Acontecimientos recientes en torno a la tregua entre pandillas, retan a la Fiscalía General de la República a realizar investigaciones para deducir e individualizar responsabilidades de funcionarios públicos que arbitrariamente facilitaron y auspiciaron este pacto criminal que terminó fortaleciendo organizativamente a las pandillas, redistribuyendo territorios y escalando su capacidad operativa armada.

La PNC y el Ejército, además de la población, hoy se ven asediados por las pandillas, huérfanos de conducción y de una política de seguridad para hacer frente a la escalada criminal.

Recordemos cómo el gobierno anterior convocó a la sociedad civil, las iglesias y al empresariado, pretendiendo concertar esfuerzos que coadyuvaran con oportunidades de empleo las acciones obscuras, a espaldas de todos, que se impulsaban  en los penales para propiciar la tregua pandilleril. El Gobierno involucró incluso a la OEA en un show mediático de entrega de armas inservibles por parte de pandilleros.
 
Estamos ante una ideología que anula el principio de responsabilidad penal, que no cree que exista culpa del victimario.

Se visualiza la exclusión social como causa de actos criminales que angustian a la ciudadanía. Su ideología coloca la culpa de nuestras desgracias bajo responsabilidad de la oligarquía, la burguesía, la dolarización, los TLC, la injusta estructura social. 

Justicia Señor Gobernador, es una obra que coloca en el debido lugar estas ideologías irresponsables y sin fundamento.

Cuenta Hugo Lindo, que el Doctor Amenábar fue internado con engaños en el hospital psiquiátrico por su sobrino. Amenábar era juez de lo penal, pero la Corte Suprema puso fin a su carrera judicial por pronunciar fallo exagerado y falto de fundamento.

El proceso se instruyó contra Mercedes López Gámez, por rapto y violación de una niñita de 6 años, a quien posteriormente asesinó de manera monstruosa.

Previo a dictar sentencia, Amenábar indagó las raíces y causas de tan horrendo crimen. Su investigación descubrió que el imputado fue bautizado Mercedes porque su mamá quería una niña. Su madre, Juana López Gámez, trabajaba en una cantina de Metapán, en donde Mercedes sufría bochornos por su nombre de mujer. Al principio le encolerizaba, pero se fue acostumbrando y le fue gustando, al grado de moverse como muchacha.

Se mudaron a San Salvador a vivir en el mesón “la Crujida”. El ambiente era turbio, de exclusión, violencia y miseria. Ahí Mercedes sufrió discriminación por su condición feminoide, tomando conciencia de su desgracia al conocer a una muchachita también llamada Mercedes, de quien fue interesándose tímidamente. Pero ella lo despreciaba, gritándole “maricón”. Su desprecio le dolía; tanto, que una tarde el insulto lo hizo llorar y surgió el deseo de comportarse como hombre. Esa noche, irrumpió como animal salvaje en la pieza de Mercedes, tumbándola en la cama, vengándose así, a lo macho, de sus injurias. El amor era así, según él: “caer con sorpresivo zarpazo sobre la víctima”.

Las indagaciones de Amenábar le condujeron a la conclusión de que hubo factores que formaron o deformaron la personalidad de López Gámez. Conclusión reforzada con la noticia sobre la muerte de una prostituta, quien tenía la fotografía de un niño vestido de mujercita, con la anotación “Mercedes a los 2 años”. La defensa de López Gámez tenía sentido: era víctima de indeseable estructura social.

Al salir del psiquiátrico, Amenábar descubrió que su sobrino, aprovechándose de un poder que él le otorgó, le desvalijó todo. El impacto lo recluyó de nuevo, dictando entonces intrascendente sentencia:

“FALLO: Condénase al mencionado Ser Omnipotente, Omnisciente y Todopoderoso a sufrir, ad aeternun, las consecuencias de su propia creación y las iniquidades y torpezas de la humanidad. NOTIFÍQUESE Y ARCHÍVESE.- J. A. Amenábar.”
 

*Colaborador de El Diario de Hoy.
resmahan@hotmail.com