Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

La política de la escasez

Lo que el gobierno de Venezuela está haciendo con el papel periódico ilustra con una claridad meridiana el funcionamiento de la política de la escasez que persiguen los practicantes del Socialismo del Siglo XXI, los comunistas y otros populistas que quieren controlar la economía desde el Estado. Estos políticos promueven el control estatal arguyendo que esto es moderno, o más equitativo porque el gobierno es más justo que el sector privado, o que es más eficiente porque los burócratas del gobierno más productivo que los empresarios privados, pero la verdadera razón por la que lo promueven (el control estatal de la economía) es porque eso les permite tener el monopolio de la oferta de bienes y servicios en el país. Esto, en el largo plazo, les permite convertir a los ciudadanos en seres dependientes y obedientes que no se atreven a contradecir lo que dicen y hacen los que les dan todo lo que tienen. De autosuficientes, los ciudadanos caen en la servidumbre y aceptan cualquier tiranía.

Para los políticos de este tipo, este sistema es muy superior al mercado libre, en el cual la competencia no permite que alguien se adueñe de la economía entera y haga que la gente tenga que agradecerle por cada cosa que les permita adquirir.

Considere el caso del papel. En un mercado libre, los periódicos pueden comprarlo en cualquier lugar y de cualquier fuente, de tal modo que si un proveedor se niega a venderles el papel, lo pueden comprar de muchos otros proveedores. Cuando el gobierno controla todo el papel, los periódicos tienen que agradecerle si se los provee y temerle porque los puede asfixiar si no se los vende, o no permite que se los vendan.

En este caso se ve muy claro que la escasez del papel periódico puede usarse para controlar a los periodistas y, a través de ellos, a una población. La escasez de otros productos puede usarse de la misma forma. Los cubanos, los Socialistas del Siglo XXI y los populistas en general usan de esta forma la escasez de la leche, el papel higiénico, la comida, y todos los bienes esenciales. Ellos se aseguran de que esos bienes sean escasos para el pueblo en general pero no para la elite del partido de ellos.

En la Unión Soviética, por ejemplo, el gobierno se aseguraba que muchos bienes de consumo de alta calidad no pudieran llegar al pueblo en general y de que éste no pudiera tener dólares. Esto generaba la oportunidad de tener tiendas para los jerarcas del partido que eran las únicas que vendían esos bienes y que los vendían sólo por dólares, que sólo los jerarcas del partido los tenían.

Lo mismo puede hacerse con la seguridad. De hecho, los índices de asesinatos y crímenes en general han subido consistentemente en Venezuela desde que el Socialismo del Siglo XXI subió al poder. La tasa de asesinatos por cada 100,000 habitantes subió de 19.4 en 1998 a 49 al fin de la primera década del nuevo siglo. Desde entonces ha seguido empeorando. Mientras peor la situación, más depende el ciudadano del Estado. Este es el objetivo de largo plazo. El crear una relación de dependencia de los ciudadanos al Estado, que corte toda posibilidad, real y sicológica, de que las acciones de éste sean cuestionadas y mucho menos opuestas.

Este es el régimen que el FMLN quiere instalar en el país. Si ganan las elecciones, lo van a poder hacer. El peligro de que si esto pasa el país no pueda volver a elegir a un presidente, o a diputados y alcaldes es enorme. La incompetencia en el manejo del gobierno, tan naturalmente característica del FMLN, no es un problema en este sistema. Es una ayuda para los tiranos, en realidad, porque esparce la escasez y la mediocridad que es la norma en los países esclavizados. No permitamos que esto pase en nuestro país.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.