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La polarización de los moderados

Con sus declaraciones oficiales al final del Congreso que realizó hace unos días, el FMLN ha puesto a estas personas en una posición poco confortable, ya que ha reafirmado su intención de convertir a El Salvador en un país socialista

Ya por varios años se ha vuelto una moda entre personas que quieren proyectar una imagen de ser modernos, progresistas y mundanos en sus ideas el hablar de la polarización política en el país como si fuera algo surgido espontáneamente en un pueblo de fanáticos, de lo cual son igualmente responsables tanto los que están de un lado como los que están del otro de las controversias políticas. El hablar así los coloca en el rol adulto de llamar al orden a los niños que se están peleando, diciendo que ambos tienen la misma culpa por no ceder en nada. Les evita también tomar posiciones con respecto a temas que pueden ser espinosos y que los pueden poner en agua caliente con los que detectan el poder, los del FMLN, que son los que les pueden hacer daño. No se atreven a hablar contra el FMLN y entonces hacen como si hablan de todos. 

Esta posición de aparente equilibrio está asociada con otra que consiste en negar la existencia del comunismo y de la extrema izquierda, sonriendo sardónicamente al decir que éstos no existen desde la caída de la Unión Soviética, y que el hablar del comunismo en conjunción con el FMLN es ridículo. 

Con sus declaraciones oficiales al final del Congreso que realizó hace unos días, el FMLN ha puesto a estas personas en una posición poco confortable, ya que ha reafirmado su intención de convertir a El Salvador en un país socialista, que en el lenguaje clásico marxista significa comunista. Si a alguien le queda la más mínima duda de lo que quiere decir, el FMLN aclaró que lo que busca es la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción—que es la definición de un régimen comunista. El FMLN también dejó claro que entre sus objetivos están la sujeción de la Sala de lo Constitucional a sus mandatos partidarios, y la destrucción de la empresa privada. Además, aclaró que no busca los equilibrios políticos de la democracia sino la hegemonía de la izquierda, eliminando de un tajo el concepto de oposición política y la diversidad de opiniones. Quiere apropiarse de los medios de comunicación e imponer una ley mordaza. Está buscando establecer un régimen impositivo que en sus manos sería un instrumento de poder totalitario, creando la posibilidad de mandar a la cárcel a cualquiera usando como pretexto una diferencia de opiniones con Hacienda, que escondería puros propósitos políticos, y ya sin la defensa de una rama judicial independiente. 

Todas estas propuestas tienen dos características. Una es que son negativas—se dirigen a destruir y no a construir.  Así, hay que destruir el poder judicial, las empresas, el orden constitucional. La otra es que toda esta destrucción tiene un propósito: abrir el camino para que un grupo de personas instalados en la cúpula del FMLN puedan controlar al país entero sin que nadie se pueda defender de su poder. 

Ante estas posturas, ¿cual sería una postura no polarizada? ¿Decir que no debe de haber una ley mordaza sino una medio-mordaza? ¿Decir que está bien un sistema semi-totalitario? 

Hay cosas que no pueden medio existir, así como una mujer no puede estar medio-embarazada. En un país existe el imperio de la ley o no existe, en cuyo caso el país se maneja de acuerdo a las arbitrariedades de un grupo de personas que se arrogan la capacidad exclusiva de determinar su rumbo, no por elección, sino porque controlan el poder total. 

Con sus declaraciones el FMLN ha eliminado las posturas fáciles en todas las personas que no son de ese partido y que no quieren ver sus vidas destruidas en aras de satisfacer las ambiciones de poder de un grupúsculo que no tiene ningún respeto por los derechos de los demás. La ciudadanía tiene que tomar una posición en este tema y tiene que luchar para evitar que el país caiga en una tiranía como las que han destrozado a Cuba y a Venezuela. La amenaza es real y nadie puede ya negar su existencia. Los que creen en la moderación política tienen que polarizarse en contra del FMLN para que ésta sobreviva.


*Máster en Economía,
Northwestern University.
Columnista de El Diario de Hoy.