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¿Podríamos estar de acuerdo?

¿Podríamos estar de acuerdo que merecemos mejores políticos?

¿No es cierto que a veces fantaseamos con tener una Asamblea Legislativa con menos diputados, en la que se les pague solo si llegan a trabajar y donde existan verdaderos debates y no solo un show interminable de intervenciones aburridas?

¿Podríamos estar de acuerdo que necesitamos vivir con mayor seguridad y en una sociedad menos dividida?

¿Podríamos estar acuerdo en que los negocios paguen sus impuestos, en que sean justos para todos y en que el gobierno maneje de manera eficiente ese dinero?

¿Estamos de acuerdo en que necesitamos líderes políticos que realmente respeten la voluntad de la gente?

¿Estamos de acuerdo en que, aunque es importante conocer nuestra historia, no podemos vivir aferrados al pasado?

¿Estamos o no de acuerdo en que El Salvador necesita más inversión en educación? ¿En que exista un plan a largo plazo que no se modifique según el gobierno de turno?

¿Estamos de acuerdo en que, aunque no simpaticemos con el partido político contrario, El Salvador se beneficiaría si las dos fuerzas políticas mayoritarias se pusieran de acuerdo?

¿No quisiéramos tener nuevos líderes propositivos en la izquierda y en la derecha, más empáticos y que se preocupen más por la gente que por sus campañas de imagen?

Estas son solo algunas de las cosas en las que estoy seguro de que, sin importar la ideología política, la gran mayoría estamos de acuerdo. Es cierto, entonces, que son muchas más las cosas en las que estamos de acuerdo -- o las que nos unen-- que las que nos separan. Pero muchas veces, nos dejamos manipular por los políticos que nos quieren separados, porque saben que una mayoría desorganizada jamás le podrá hacer frente a una minoría organizada. 

Tenemos que pensar que en temas de país, estamos en el juego de nuestras vidas, y que quienes estamos sudando la camiseta somos todos. Cuando al fin entendamos que vamos en el mismo barco, los políticos empezarán a respetar nuestra voluntad y comenzarán a trabajar realmente por el bien de la mayoría. 

 Conocemos nuestra historia, pero estamos repitiendo los errores del pasado; el FMLN se ha convertido en lo que tanto criticaba, siguiendo al pie de la letra las nefastas lecciones de ARENA cuando ellos eran el partido en el gobierno. Han creado su propio "PCN" y hoy GANA le ayuda al partido en el gobierno a hacer su voluntad.

Tenemos que subir los estándares de exigencia para nuestros políticos, si continuamos dejando que el FMLN haga lo que quiera solo para "vengarse" de ARENA, jamás van a tomar en serio el honor que tienen ahora de ser el partido de gobierno. Y si no le exigimos a ARENA que sea una oposición propositiva que critique constructivamente, jamás van a tomar en serio el honor que se les ha dado de ser la primera fuerza política de El Salvador. 

Tenemos en nuestras manos el cambio: los partidos políticos serán propositivos si nosotros como sociedad no premiamos las campañas sucias, las difamaciones o las acusaciones sin fundamento. Pero compartimos parte de la culpa de las actitudes de nuestros políticos: nos parece sucia una campaña cuando la víctima es alguien de nuestra simpatía; pero la justificamos cuando la campaña es para el opositor. No podemos tener esta doble moral, prediquemos con el ejemplo. 

El Salvador está pasando por tiempos muy difíciles, está en nuestras manos organizarnos como sociedad y exigirles a nuestros dirigentes, y si estos no responsen, pues involucrarnos directamente. ¿Estamos de acuerdo o no?.

*Emprendedor salvadoreño.

@aatanacio