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A pocos días

Vivimos en un país presidencialista, por ende nos encontramos a pocos días de la elección que definirá la forma bajo la cual seremos gobernados los siguientes cinco años y mientras algunos piensan que 60 meses no es mucho, es en realidad un 10.8% de la vida de adulto del salvadoreño promedio, personalmente creo que un 10.8% de cualquier cosa es bastante, especialmente cuando ese algo es la forma de vida.

Si nos remitimos a los problemas del país, la mayoría tienen como causa raíz el pobre desempeño de nuestra economía. La baja recaudación fiscal producto del estancamiento económico conlleva una minúscula inversión en seguridad, educación y salud, de ahí que el reto principal de cualquier nuevo gobierno es reactivar la actividad empresarial, como bien dice un dicho americano, cuando hay problemas "el dinero es rey". Si alguien sabe cómo resolver problemas de salud, educación y seguridad sin más inversión/recaudación que nos cuente la receta, porque hasta donde la mayoría entendemos, es con dinero que se pagan las medicinas, libros, construcciones y salarios.

Siendo la reactivación de la economía el reto principal a superar como primera fase de la solución de los problemas del país, la pregunta del millón es; ¿quien de los contendientes está mejor preparado para atraer inversión y generar confianza? No es un tema político, es pragmático, un inversionista local o extranjero no mira ideologías, su enfoque analiza estrictamente las condiciones del mercado, seguridad jurídica (respeto a la propiedad privada) y retorno potencial en el mediano y/o largo plazo. Ningún candidato puede presumir de estar capacitado o apto para atraer inversión cuando el faro que lo ilumina es un gobierno donde han reinado las nacionalizaciones de cuanta empresa declaran de interés nacional.

Como país debemos aspirar a ser autosostenibles, no podemos seguir anclados en la idea de recibir eternamente ayudas extranjeras que nos comprometen con posiciones contrarias al interés nacional. Los programas sociales, la educación de calidad, la inversión en seguridad y el cumplimiento de todas las obligaciones del Estado para con sus ciudadanos sólo son posibles mediante el desarrollo pleno de todos los actores económicos y sociales: pequeños, medianos y grandes, locales y extranjeros, nadie puede ni debe quedar afuera.

Mientras algunos esperan a su príncipe azul para darle el voto, otros estamos convencidos que no hay gobierno sin defectos, ni ciudadanos sin gobierno. Así que vayámonos poniendo la cachucha de realistas, votemos racionalmente por el proyecto político que se alinee mejor con los intereses de nación, animemos a unos cuantos amigos, familiares o vecinos y asistamos masivamente a las urnas este 9 de marzo. Tenemos un deber que cumplir, basta ya de indecisiones, es momento de elegir.

*Colaborador de El Diario de Hoy.