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La población quiere un remezón en la Asamblea Legislativa

Lo he dicho una y otra vez, la política y los políticos son esenciales en la democracia, no solamente porque ellos representan los diversos sectores y estamentos de la sociedad sino porque muestran la dinámica de diálogo, discusión, incluso enfrentamiento de las diversas ideas que buscan, como lo dice Santo Tomás, "el bien común".

Por lo general las visiones e ideas se hacen presenten en los diferentes políticos que además, de forma legítima y válida, aspiran a la toma del poder vías el voto, o al menos, un puesto de gobierno para llevar adelante sus ideales o visiones de cómo deben hacerse las cosas en la sociedad.

Por eso, algunos autores entienden que la política es esencialmente eso, comunicación.

En este contexto surge la interrogante, ¿por qué la política y los políticos están tan desprestigiados en El Salvador y en general en todo el mundo?

Y no se trata de dar respuestas simplistas como que son los medios de comunicación los que permanentemente minan la credibilidad y desprestigian a la clase política; la cuestión es más de fondo y tiene que ver, por un lado, con las dificultades para resolver los graves problemas de la sociedad, y por otro, por el comportamiento propio de políticos de aquí y de allá que ven como un botín alcanzar un puesto de gobierno, entender la lucha política como un medio para tratar de alcanzar el poder, no para servir y hacer las cosas bien, sino para imponerse, aplastar al otro y hacer valer sus intereses particulares.

Son los mismos políticos los que han contribuido a generarse una mala imagen entre la población; se la han ganado a pulso. Y no solo ha sido los de derecha, sino también los de izquierda, ahora en el poder.

Después de muchas décadas de oposición y de criticar a diestra y siniestra a los gobernantes de derecha, muchos ciudadanos se entusiasmaron y creyeron que con la llegada de la izquierda las cuestiones serían distintas… el tiempo lo dirá y serán los mismos ciudadanos quienes tendrán que juzgar, no obstante, tal como lo consigno esta ocasión, hay signos muy negativos, igual o peores que los que ocurrían en el pasado.

A raíz de que finaliza la gestión del actual presidente de la Asamblea Legislativa, me queda un sinsabor, sobre todo porque la actual legislatura prometió, por ejemplo, mayor transparencia en la gestión, lo que implicaba una mejor relación con los diferentes medios de comunicación; ¡tremenda deuda!

Todavía recuerdo que en esta gestión se impidió ingresar por más de ocho meses al edificio de la Asamblea Legislativa a un periodista acusado injustamente de haber insultado al diputado presidente, luego que este declinara presidir una conferencia de prensa… hecho nefasto, finalizado con el diálogo, pero el precedente quedó.

También en esta gestión se negó dar información sobre los gastos, a lo mejor menores en relación al presupuesto, pero son fondos del Estado utilizado para regalitos de Navidad que nunca fueron explicados; no se diga de los viajes y las comiditas que suelen recetarse los señores diputados.

Lo más cuestionable ha sido las inversiones en bienes y raíces del diputado presidente, supuestamente surgidas de los emolumentos del funcionario, eso sin contar que su socio también era su subalterno y encargado de algunas labores de construcción de la Asamblea Legislativa. Todavía no queda claro ni aclarado la aprobación de un decreto que favoreció a uno de estos "nuevos inversionistas y empresarios".

Amén de estas cuestiones relacionadas con la transparencia y la ética del funcionario, hemos de reconocer que en esta gestión se apoyó la creación y el fortalecimiento de los medios de comunicación oficiales de la Asamblea Legislativa.

Se trata de medios institucionales al servicio del primer Órgano del Estado; lo negativo es que muchos de estos están a la orden del Presidente, rayando en algunos momentos al cultivo de la personalidad que gusta a los regímenes de izquierda; además poco o nada se ha hecho para combinar estos medios con los demás medios del Estado encaminados a educar e informar a la población, a toda la población con contenidos abiertos, democráticos, pluralistas y no vinculados, como también lo hacen los del gobierno, al funcionario de turno.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com