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Pican los zancudos, con un gran disimulo…

Me parece que las medidas que el actual Ministerio de Salud ha tomado no responden a la gravedad de la situación… ¿será que van en cámara lenta o que los zancudos están picando con gran disimulo?

Hace unos meses, nos sorprendimos con las declaraciones de un funcionario público quien planteó usar ropa manga larga y pantalones como prevención de la epidemia de dengue, chikunguña y zika que estamos padeciendo en el país desde hace algunos meses. Ahora, la situación ha empeorado tanto, que incluso están recomendado a las parejas en edad fértil que eviten quedar embarazadas durante los próximos 2 años. Esta situación, y la forma cómo se esta enfrentando me sorprende…

Es indiscutible que las consecuencias de estas enfermedades transmitidas por los zancudos son gravísimas y no se limitan únicamente  a los malestares que ocasiona la enfermedad a quien la padece y a las dolencias que quedan por más tiempo. También tienen un efecto en la economía de las familias quienes deben incurrir en gastos adicionales en medicamentos. En las empresas cuya productividad se ve afectada por la ausencia de sus empleados. Pero sobre todo, en las familias que pierden a sus seres queridos en manos de ellas…

Seguramente, si le preguntáramos a cada salvadoreño si le ha dado alguna de estas enfermedades, o si conoce a alguien a quien le haya dado, TODOS responderíamos que SÍ… Por mi parte, he lamentado la muerte de una tía en manos del dengue, del sobrinito de meses de una empleada; he constatado los fuertes dolores que produce la chikunguña por la enfermedad de una prima, del malestar que causa el zika por varias amigas, compañeras de trabajo…  ¡Es alarmante la situación en que estamos!

Sin embargo, no escribo esta columna para decir lo que todos ya sabemos y estamos sufriendo cada día, sino para reclamar acciones concretas del gobierno para detener esta situación. En años anteriores ya habíamos enfrentado la amenaza de enfermedades transmitidas por zancudos, pero a través de un manejo oportuno y eficaz, se había logrado evitar que se convirtieran en epidemia. En esas ocasiones recuerdo campañas masivas de concientización a la población para cuidar que en su entorno no se generaran criaderos de zancudos. Les hacían saber que ellos podían contribuir a combatir el problema: poniendo abate en los recipientes donde guardan agua, lavando periódicamente las pilas, etc. Adicionalmente, el Ministerio de Salud lanzaba a la calle equipos de fumigación que recorrían toda la ciudad fumigando locales, casas, champas, tragantes y todo lo que podía convertirse en criadero. Me parece que las medidas que el actual Ministerio de Salud ha tomado no responden a la gravedad de la situación… ¿será que van en cámara lenta o que los zancudos están picando con gran disimulo?

Ahora nos piden usar ropa que nos cubra para que no nos piquen, y planificar para no tener familia… Si seguimos por el mismo camino, no me extrañaría que la siguiente recomendación sea: “no manden a sus hijos a la escuela”, “no salgan a trabajar”, etc. ¿En que tipo de país nos estamos convirtiendo? ¿Queremos vivir así?

Aunque este problema no es exclusivo de nuestro país –la OPS ha advertido que probablemente afectará a toda América Latina– ¡para nosotros ya es una lamentable realidad y cada día cobra más víctimas! Ahora hasta los niños que aun no nacen están en peligro. Mi impresión es que no nos lo hemos tomado en serio… Parecería que no estamos haciendo suficiente… Es urgente que cada uno pongamos de nuestra parte para combatir esta epidemia, eliminando todos los criaderos de zancudos y exigiendo a nuestros gobernantes que asuman su responsabilidad y ACTÚEN YA. 


* Colaboradora de El Diario de Hoy.
@MonicaPacas