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El pez por la boca muere

¿Es que el presidente Funes no se da cuenta de los enormes errores que comete cuando habla? , ¿Es que acaso no tiene un solo asesor capacitado para hacerle ver que entre más se mete en su propio juego de difamar a quien le resulta incómodo, termina por hundirse él mismo?

Porque nuestra gente, sabe bien quién les está mintiendo y entienden que esto es el más grande proyecto del presidente de todos los salvadoreños, para meter zancadilla al partido ARENA, en una carrera presidencial que obviamente está siendo destinada a conquistar en las próximas elecciones.

Son tantas y tan absurdas las contradicciones del presidente Funes, que estoy convencido que le está pasando como al mentiroso patológico que ha dicho tantas mentiras, que llega a ese punto en que ya no sabe la diferencia entre mentira y verdad y mucho menos recuerda las que ha dicho públicamente, de allí sus numerosas contradicciones.

Su nueva cruzada personal de desprestigio y difamación, ahora hacia el expresidente Flores lo ha llevado a confundir la realidad, a inventar y desprestigiar, no solo a él como mandatario ante los ojos del mundo que observa, sino a que El Salvador sea mal visto, y se perciba como un país no sólo inseguro por la criminalidad que este gobierno permite, sino por la polarización política que arranca desde el ciudadano presidente; esto se suma a las causas del enorme retroceso económico al que éste gobierno nos ha llevado, hay que agregar la poca o nula credibilidad que tenemos ahora ante los demás países del mundo.

¿Por qué? Quién va confiar en un país en el que su presidente lo expone públicamente cada sábado, en un programa que debería ser para dialogar sobre cómo resolver los problemas graves que afronta el país, pero prefiere ocupar ese espacio para difamar a quienes considera sus adversarios políticos.

El odio que el señor presidente derrocha hacia el partido ARENA y todo lo que lo representa es tal, que hemos podido constatar cómo incluso llega a desfigurarse, al punto de hacernos pensar que sufrirá un ataque al corazón o algo parecido; debido a la cantidad de "bilis" que destila cada vez que habla del único partido de oposición, lo cual me hace recordar las palabras de Epícuro: "El exceso de cólera engendra la locura".

Al final, todo este "show político" que arma el señor presidente, nos hace pensar que si no se trata de una verdadera "cortina de humo" para tapar sólo Dios sabe qué cosas, las que quizás sabremos sólo hasta que haya abandonado la silla presidencial, y sólo si, primero Dios y la voluntad del pueblo, el país esté en manos del partido a quien ataca tanto y de una forma que lo hace ver anormal.

*Colaborador de El Diario de Hoy.