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Fe y perseverancia

Un denominador común de casi todos los salvadoreños, es que tenemos parientes y amigos en Estados Unidos. En mi caso, queridos parientes y buenos amigos.

El fin de semana pasado participé en Los Ángeles en un encuentro familiar para celebrar el primer cumpleaños de la hija de una sobrina, que con buen tino, de primer nombre se llama como ella y de segundo "Fe", pues en realidad, su venida a este mundo fue cuestión de "fe y de perseverancia" durante nueve años.Recuerdo que hace cinco años le expliqué los riesgos de los procedimientos médicos para el embarazo y hoy, al verla a ella y a su hija, me alegré que prefirió perseverar en su fe de ser madre y no me hizo caso. Y esta es hoy la razón de este artículo, confirmar una vez más el refrán, que "el que quiere puede" y que para conseguir el éxito, se debe perseverar y mantener la fe. Quien pierde la fe, pierde las batallas y las guerras.

Lo mismo recomiendo a otro pariente que sufre el tormento de una de las enfermedades, que se consideraban incurables, pero hoy y más en el futuro, la ciencia y la medicina van encontrando las causas y cada día se curan más pacientes.

La "fe mueve montañas", nos dice otro refrán que nos enseña que las cosas por difíciles que parezcan y en realidad lo sean, con fe, la focalización en hacer lo necesario y viendo hacia el futuro, se puede conseguir. Y pasando de los parientes a los amigos en Los Ángeles, nuevamente disfruté en su casa de las atenciones de uno de los que se pueden llamar, amigos por siempre. Nos conocimos en 1962 en el Instituto Técnico Industrial, luego, participamos en el programa de becas a Alemania para estudiar ingeniería. Coincidimos un año en Saarbrücken, otro en Kaiserslautern y después de tres años, en un curso de postgrado en Friedberg. Nos perdimos por más de treinta y cinco años y hace algún tiempo, buscándonos nos reencontramos. Y este reencuentro, también fue un acto de fe y perseverancia, una vez más confirma, que si uno decide hacer algo y trabaja para conseguirlo, lo consigue. Propóngase lo que quiera, haga el plan de trabajo, focalice su atención, dedíquese y tenga fe. No importa la edad, el sexo, la profesión, su condición personal o profesional. Si tiene fe en lo que desea, y en lugar de buscar excusas y culpables, trabaja duro y serio para conseguirlo, seguro que lo obtendrá.

Sacar a este país adelante, será también cuestión de fe, perseverancia y trabajo focalizado en el sector privado, que al final es donde se crean empleos que agregan valor, teniendo cuidado de no dejarnos engañar por los políticos, ofreciéndonos más subsidios y espejitos con sus varitas mágicas.

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.

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