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Pequeños dictadores

Trasnochados, así nos sentimos miles de salvadoreños que a penas acabamos de despertar del festín electoral que nos dejó el 2013 y los primeros 5 meses del 2014, y ahora comienzan las agruras debido a las recientes precandidaturas oficiales y otras no tan oficiales de los candidatos a alcaldes y diputados de los principales partidos políticos de El Salvador, FMLN y ARENA.

Hay muchos tipos de dictaduras en el poder, pero hay algo que tienen en común: las ansias irracionales de permanencia en el poder de la persona o grupo de personas que detenta el poder y que pareciese que nunca tendrá el incentivo suficiente para decir "ya basta" y darse la oportunidad de pensar que puede haber alguien que pueda hacer mejor su trabajo.

Pero, ¿quién tiene la potestad o verdad para determinar los criterios de cuánto es el tiempo justo y democrático para que una persona detente el poder o un cargo de funcionario público?, es una tarea difícil empezar a enlistar factores ya que la mayoría después de cierto debate se vuelve bastante subjetivo, algunos ejemplos son: cantidad de periodos de reelección (sobre todo si la ley lo permite), duración de cada periodo en el puesto, años acumulados en funciones, edad física versus la demanda laboral que implica el puesto, nombramientos políticos con incapacidad notoria en el puesto, etc.

En lo personal considero que aquellas personas que valiéndose de las imperfecciones de la ley y de la democracia hacen de la función pública un modus vivendi y una forma de subsistencia a toda costa debemos someterlas al concepto de "pequeños dictadores", o sea, aquellas personas que pudiendo dejar su cargo por su propia voluntad y que podrían regresar a laborar a su profesión de origen o cualquier otro sector profesional no lo hacen, con el agravante de no escuchar ningún tipo de autoevaluación (conciencia) o estudio de mercado que le haga ver que las deficiencias o limitaciones de su persona en el puesto son evidentes y notorias para la ciudadanía. Un caso particular de pequeño dictador es aquel funcionario que ya en avanzada edad no es capaz de negarse a dejar su cargo o aceptar un cargo de poder sabiendo que la naturaleza del puesto no está acorde a sus capacidades físicas y que podría desempeñar mejor labor como asesor o consultor.

Hago un fuerte llamado a toda la ciudadanía que estemos alertas ante estos pequeños dictadores escondidos en todos los partidos políticos, pero sobre todo que seamos capaces de obligarlos a dejar sus cargos por medio del voto en las próximas elecciones 2015, en El Salvador no necesitamos más caudillos mediáticos, que ya bastante daño nos han causado, lo que necesitamos es la formación de nuevos liderazgos dentro y fuera de los institutos políticos, apertura completa de los partidos políticos a personas fuera de sus estructuras y bases, promoción en sus campañas de captación del voto para sus nuevas propuestas de funcionarios públicos.

FMLN y ARENA, no tengan miedo a potenciar a gente fresca y de afuera del partido, el transfuguismo que a ambos les ha afectado en las últimas décadas no se resuelve con estructuras de mando cuasi militares ni adoctrinamiento ortodoxo en sus bases, la única cura para el transfuguismo es evaluar y asegurarse que están promoviendo gente con vocación de servicio, con fuertes principios y valores morales y una intachable trayectoria profesional. Si ustedes no hacen esto, pues surgirán otros partidos, tanto de izquierda como de derecha que sí lo harán, y tarde o temprano la ciudadanía se cansará de ver a los mismos pequeños dictadores de siempre, y cuando la gente se cansa de tener partidos políticos llenos de pequeños dictadores ocurre lo mismo que se le hace a las tradicionales dictaduras en el poder…

*Lic. en Economía y Negocios.

mmconsultorsocial@gmail.com