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Pequeños detalles

Las personas se llegan a conocer mejor por los pequeños detalles que por sus acciones más impresionantes o sus conductas más llamativas. Estas últimas pueden no ser más que accidentes o comportamientos premeditados y cargados de intención. No son necesarias pruebas complejas de personalidad o análisis psicodinámicos para detectar las cualidades o defectos de alguien. Estas cosas están bien para un entorno clínico o para fines específicos, pero para cuestiones comunes de la vida basta fijarse en detalles sencillos pues en éstos está la esencia. Las personas se descubren, no en lo grande, sino en lo simple y cotidiano.

Una forma de conocer, por ejemplo, el grado de educación de alguien o la percepción general que tiene sobre los demás, es fijarse, no en la forma cómo nos trata a nosotros (pues puede haber cierta porción de interés), sino cómo trata a las personas de condición más sencilla o que considera como tales. Pongamos el caso de una muchacha a quien un joven está cortejando y la ha invitado a un restaurante. Ella acepta la invitación porque le interesa conocerlo mejor. Bien hará esta muchacha en observar, no sólo cómo la trata a ella (pues si la está cortejando es lógico que trate que lo vea como la viva imagen de la gentileza), sino en la forma cómo trata al mesero del restaurante o al vigilante que ha cuidado su carro. Conocerá más sobre él por estos detalles que por su conducta hacia ella. Si es prepotente, irrespetuoso o impaciente con los meseros y ella no lo advierte ya le llegará la hora en que la trate así cuando pase el cortejo. El trato a los empleados o subordinados habla mucho de una persona. Cuentan que Mr. Hewlett (de Hewlett-Packard) era de naturaleza sencilla y generosa, quien siempre saludó y preguntó por la familia hasta a la señora de la limpieza. Sus empleados simplemente lo idolatraban y esto indudablemente contribuyó a su éxito.

Otra cosa que debe observarse es en cómo la persona trata a sus padres y hermanos. Es información valiosa que dice mucho y es casi siempre un elemento que permitirá prever cómo se relacionará con sus semejantes o con las figuras de autoridad. Una pregunta que nunca falta en las grandes empresas o instituciones de prestigio internacional a la hora de escoger a su personal es cómo fue el ambiente familiar en que se creció y la forma de relacionarse con la familia.

Detalles a primera vista insignificantes pueden presagiar conductas futuras. En múltiples casos de violencia conyugal hubo detalles en la época de noviazgo que la víctima no advirtió o no quiso darle importancia. Un leve empujón o un apretón en un brazo al momento de una discusión con la pareja puede ser indicio de una futura relación violenta.

El manejo del dinero en situaciones sencillas y aparentemente intrascendentes (como el poner la cantidad que corresponde en una cena de amigos, honrar hasta las más insignificantes deudas o recompensar a quien ha prestado un pequeño servicio) es una señal de la honestidad, generosidad o bien de tendencias negativas. Lo que se hace con poco se hará también con mucho. Los puestos de mayor responsabilidad en las grandes firmas no los ostentan generalmente los que tienen los mejores títulos sino aquellos que son dignos de confianza por su honestidad y lealtad. Y estas virtudes son reconocibles, para el buen observador, por simples y pequeños detalles.

*Médico psiquiatra.

Columnista de El Diario de Hoy.