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El péndulo y Fomilenio II

El anuncio de que por fin se firmará Fomilenio II es una excelente noticia para El Salvador. Esto es así en primer lugar porque la percepción prevaleciente es que nos encontramos a la deriva, sin agenda, y "el Compacto II" no es un proyecto cualquiera, como por ejemplo el Sitramss que salió de manera improvisada respondiendo a quién sabe qué tipo de intereses, acabándose la Juan Pablo II y el Bulevar del Ejército en "su ejecución" y haciendo pagar a diario las consecuencias a los habitantes del Gran San Salvador. Fomilenio II, por su parte, es un proyecto de desarrollo para zonas deprimidas, cuyo objetivo es generar empleos vía inversión en infraestructura y permitiéndonos con ello el desarrollo de nuestra zona costera.

Tanto Fomilenio I como Fomilenio II son producto del esfuerzo serio, no partidario, que se hizo en la Comisión Nacional de Desarrollo (CND), iniciada durante la Presidencia de Calderón Sol. En esencia, ambos proyectos, el de desarrollo de la Zona Norte del país (Fomilenio I) como de la zona costera (Fomilenio II), son parte de las seis acciones iniciales que propuso el Plan de Nación, la más importante consulta nacional realizada hasta la fecha. Los fondos que aportará Estados Unidos a través de la Corporación Cuenta del Milenio equivalen a decir generación de bienestar para una de las zonas tradicionalmente más deprimidas del país y la oportunidad de tener carreteras e infraestructura de primer mundo a lo largo de nuestras playas.

En segundo lugar, es buena noticia el "Compacto II" porque siendo Estados Unidos el que aportará la plata y no el vecino del barrio con delirios de grandeza que por exportar su revolución ha venido llevando a su nación a la quiebra --que es lo que se observa ahora en Venezuela--, las condiciones para los desembolsos de efectivo son muy simples: transparencia en la ejecución del proyecto, respeto a las normas de convivencia democrática, cooperación en la lucha contra el crimen organizado, es decir, lo que se requiere del Estado moderno... de los Estados que de verdad se deciden a buscar la convivencia armónica entre su gente y prosperidad para sus habitantes.

Dicho en otras palabras, no sólo es la plata, la cual es muy importante con una economía tan deprimida, pues viene para ser inyectada en un proyecto previamente identificado como fundamental para el desarrollo de nuestro país: la potenciación del turismo. Aun con la crisis en seguridad que vivimos, al desarrollarse nuestra zona costera pueden hacerse corredores turísticos debidamente protegidos como han hecho muchos otros con anterioridad. Jamaica, por ejemplo, en sus días más violentos tuvo siempre corredores para no perder el turismo británico que tantos ingresos le deja. Un buen malecón en el Puerto de la Libertad y no lo que actualmente tenemos ahí cambiaría para bien ese municipio, que es hacia donde viene creciendo la ciudad.

Con la firma del "Compacto II" nos comprometemos a normas de convivencia democrática y el ojo del Tío Sam estará velando por ello y por que los recursos que aporta sean utilizados para lo que irán siendo otorgados. Esto es muy bueno para la convivencia democrática entre nosotros, en especial ahora que el péndulo en Latinoamérica está empezando a marchar contra la dirección en que se mantuvo durante los últimos tiempos. Podrán continuar suspirando por lo que pudo llegar a ser y no fue, pero si de realidades hablamos, el chavismo como tal es cosa del pasado. Fomilenio II nos da la oportunidad de intentar proyectar a El Salvador hacia la sensatez y la modernidad, no hacia un "modelo" que falló tan estrepitosamente.

Excelente noticia entonces que por fin vayamos a firmar el Fomilenio II. Esto es algo que no hizo la administración Obama con el primer gobierno del FMLN. Por algo habrá sido. Estos apoyos son de la población estadounidense, que los genera a través del pago de sus impuestos para beneficio de la población de El Salvador. Convirtámoslo entre todos en lo que es: parte del Plan de Nación, que por la estrechez de visión de algunos inquilinos de Casa Presidencial, se dejó de darle continuidad a un esfuerzo serio, lógico y sensato para que nuestro país tenga mayores oportunidades de desarrollo ante el concierto global de naciones. Y se da en momentos en que el péndulo en Latinoamérica empieza a moverse a hacia la dirección correcta...

* Director Editorial de EL DIARIO DE HOY.