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La paz no es sólo ausencia de la guerra

En algunos lugares de nuestro planeta, siguen sonando los tambores de la guerra, pero en muchísimos más, se escuchan himnos y cánticos por la paz. El respeto que se debe tener por el desarrollo de la vida humana exige la paz. Hay que asegurar la libre comunicación entre los seres humanos y el respeto por la dignidad de cada persona y de cada pueblo. San Agustín nos dice: "Es la tranquilidad del orden" (De civitate Dei, 19,13).

El 4 de octubre de 1965 fue un día histórico para la Organización de las Naciones Unidas. Recibieron, por primera vez, la visita del papa Pablo VI, invitado por el secretario general U Thant. El Papa les habló en nombre de todos los cristianos, y entre muchas cosas, les dijo: "Si queréis ser hermanos dejad caer las armas de vuestras manos: no es posible amar con armas ofensivas en las manos. Las armas, sobre todo las terribles armas que os ha dado la ciencia moderna antes aún de causar víctimas y ruinas engendran malos sueños, alimentan malos sentimientos, crean pesadillas, desafíos, negras resoluciones, exigen enormes gastos, detienen los proyectos de solidaridad y de trabajo útil, alertan la psicología de los pueblos….a vosotros, vuestro coraje y vuestro valor os impulsan a estudiar los medios de garantizar la seguridad de la vida internacional sin recurrir a las armas. He aquí una finalidad digna de vuestros esfuerzos. He aquí lo que los pueblos aguardan de vosotros".

El llamado hecho por Pablo VI sigue resonando en el corazón de la humanidad, los pueblos siguen anhelando la paz, no se quiere la guerra, se pide a gritos la paz. Creo, que los que no tenemos el poder de las armas, contamos con el poder de la oración, que unida a la fe, es más fuerte que las armas. Nos dijo el papa Francisco: "¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!" Es un llamado que sigue resonando en el corazón de los que aman la paz.

El llamado del papa a la oración y al ayuno, fue escuchado en el mundo entero. El Parlacen, acogió de inmediato este llamado. Su presidente dijo: "La población de Centroamérica sabe en carne propia lo que son las atrocidades de la guerra, aún estamos cerrando nuestras heridas, recordando a nuestros muertos con dolor". Las palabras del papa Francisco se transmitieron en el mundo entero a través de sermones y redes sociales. La cadena de televisión Sky TG24 comentó: "Escuchamos esta voz procedente del mundo entero y nos emocionamos por esta cadena de solidaridad iniciada por el papa". El nuncio apostólico en Damasco, monseñor Mario Zenari, se unió a la catedral melquita para una velada de oración ecuménica que reunió a ortodoxos y musulmanes.

El líder del islam sunita en Siria, pidió a los fieles que se unieran al llamado. El patriarca maronita, Bechara Boutros Rai, condujo una oración en la basílica de Nuestra Señora de Líbano. El patriarca de Antioquía y de Oriente para los greco-católicos, Gregorio Laham, convocó a "todos al ayuno y la oración. Católicos y no católicos, creyentes y no creyentes, escucharon al Papa. La paz es un don demasiado precioso que tiene que ser promovido y tutelado. La guerra sólo produce más guerras, y la violencia, más violencia. La paz no es solo ausencia de la guerra. El único camino para alcanzarla, es el diálogo.

*Sacerdote salesiano.