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Mi Patria llora…

Mi Patria llora porque se siente sola y olvidada; porque sus hijos no le han demostrado su amor, ni le han agradecido todo lo que ha hecho por ellos…

El domingo pasado tuve la oportunidad de colaborar durante las elecciones como observadora nacional. Estuve presente en cuatro centros de votación: Complejo Deportivo Plaza España (Soyapango), Antiguo Cuscatlán, Colegio San Pablo y Escuela Concha viuda de Escalón. Con mucho orgullo pude ver militantes de tres partidos políticos contendientes trabajando juntos en un clima de respeto y armonía para sacar adelante la tarea encomendada: elegir al próximo presidente de El Salvador.

Sin embargo, al tener noticia de los resultados de los comicios me llamó profundamente la atención el nivel de abstencionismo de los votantes; sólo votó el 53% del padrón electoral. Eso quiere decir que aproximadamente por cada salvadoreño que ejerció su derecho ciudadano de elegir a sus gobernantes, hubo uno que no cumplió con este deber cívico. Cinco de cada diez salvadoreños mayores de 18 años no asistieron a las urnas.

Semejante situación me ha llevado a reflexionar ¿por qué mientras algunos salvadoreños están dispuestos a levantarse de madrugada y trabajar duro durante todo el día para hacer posible el proceso electoral, otros no son capaces ni siquiera de cumplir con el mínimo esperado: emitir su voto?

En el transcurso de la jornada electoral tuve la oportunidad de conversar con representantes de los diferentes partidos políticos y una vez más pude evidenciar el nivel de sacrificio que conlleva esta responsabilidad. Muchos me contaban que prácticamente no habían dormido, pues tuvieron que levantarse antes de las 3:00 am. para presentarse puntuales en el lugar que los habían convocado para cuidar urnas. A lo largo de la jornada, quienes conformaban la Junta Receptora de Votos (JRV) a duras penas lograban levantarse un ratito para ir al baño. Aunque a todos les llevaron desayuno, meriendas y almuerzo, comieron mientras seguían atendiendo a los votantes que llegaban ¡no los querían hacer esperar!

Una señora que llegó de vigilante andaba con sus dos hijos menores de 6 años, pues no tenía con quién dejarlos. Pude observar señoras mayores de 70 años ayudando en las JRV; varios discapacitados superando sus limitaciones para asistir a los centros a sufragar. A media tarde observé a un par de mujeres que intercambiaban zapatos pues ya no aguantaban los pies de estar tanto tiempo paradas: una andaba con crocs y otra con zapatos cerrados, y cambiarse de zapatos les ayudaba a descansar los pies. Incluso muchos jóvenes que aún no tienen edad para votar, trabajaron con alegría y entusiasmo orientando a los votantes durante todo el día hasta las cinco de la tarde, cuando cerraron los centros de votación. Y así un sinnúmero de casos heroicos en cada lugar…

Pero no puedo dejar de pensar que mientras un salvadoreño se entregaba plenamente para servir a su país en día domingo, otro se refugió detrás de excusas de todo tipo: "ya sabemos quién va a ganar", "mejor iré en la segunda vuelta", "mi voto no hará la diferencia", "no me gusta ninguno de los candidatos", "no tengo cómo dejar a los niños", "estoy cansado, fue una semana difícil", "estoy mal de salud", "tengo que estudiar para mi parcial", "soy fan del Super Bowl", "no estaré en el país", "tengo que trabajar ahora", y podría continuar con un millón de sinrazones…

Por eso no me cabe la menor duda de que mi patria llora. La indiferencia y apatía de la mitad de sus hijos le ha herido el corazón y ahora se encuentra en peligro de muerte. ¿Acaso quienes no votaron no han entendido que construir y conservar la democracia es responsabilidad de todos? ¿Será que no comprenden que su elección es importante para decidir el rumbo que tendrá el país en los próximos cinco años?

Nuestra Patria está en cuidados intensivos, herida de gravedad. Ahora es cuando necesita hijos valientes y comprometidos que la cuiden y le demuestren su amor. Como testigo del proceso electoral espero que los electores tomen ejemplo de la madurez política que demostró la mayoría de los representantes de los partidos en los centros de votación en que estuve. Pues si cada uno nos comprometemos a trabajar y esforzarnos por el bien de todos, lograremos conquistar la verdadera democracia y elegir los gobernantes que consideremos aptos para conducir nuestro país hacia un mejor mañana. El próximo 9 de marzo ¡asistamos TODOS a las urnas!

*Colaboradora de El Diario de Hoy. @MonicaPacas