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Un paso más allá, señor presidente

odos nos hemos imaginado lo "chivo" que ha de ser para cualquiera ser presidente de la República. Quitando todo el estrés que pueda involucrar, a cualquiera le gustaría no tener que estar en tráfico y pasar en caravanas llenas de policías que te cuidan. De cierta manera, ser presidente de la República, antes que volverte una persona poderosa, te convierte en una celebridad.

Podemos ver que incluso, en algunos casos, nos hemos encontrado con presidentes que fungen más la labor de celebridad que de presidente; es decir, hablan y disfrutan del puesto más que su trabajo. Por ejemplo, promoviendo leyes para vestirse de tal manera, apareciendo 90 y pico de veces en tu propio espectáculo de radio, tomando aviones privados a Disney, visitar y fundar spas, tener su par de amistades ocultas y cosas por el estilo. Claro, estos ejemplos son una exageración, ningún presidente haría algo tan incorrecto.

También, así como tenemos que aceptar que ser presidente tiene sus beneficios "chivos", especialmente en el estilo de vida que te permite, tiene otros beneficios que pocos tienen de una manera tan rápida, al menos de la noche a la mañana. Eso es convertirte en la persona que más puertas tiene abiertas, sólo por el hecho de ser el "ciudadano presidente". Por más humano y normal que sea el presidente, la población siempre lo va a tratar de manera especial.

Es decir, si uno de nosotros va a Olocuilta a comer pupusas, probablemente la señora nos va a cobrar hasta el último centavo que hayamos consumido. Pero si llega el presidente Salvador Sánchez Cerén, seguramente le va a regalar las pupusas por el simple honor de tenerlo en su establecimiento.

De la misma manera, si el presidente quiere convocar a los empresarios más importantes del país, líderes sindicales, organizaciones juveniles, deportivas o de cualquier índole, muy probablemente responderían a su llamado de manera positiva. Claro, esto no quiere decir que coincidan ideológicamente.

Sin embargo, esta influencia no abarca solamente en el país, sino que también internacionalmente. Prueba de ello es que el presidente Sánchez Cerén, incluso cuando era solamente presidente electo, logró una audiencia privada con el papa Francisco. Si el papa lo recibe, en cuestión de días de haber sido elegido, ¿cuántos posibles inversionistas, o conglomerados de inversionistas estarían dispuestos a recibir al Pdte. de nuestro país? Muchos. Y más si se establece a largo plazo.

Entonces, ¿cuál es el paso más allá, presidente? Ha llegado el momento de cumplir con el ejemplo y no solamente con palabras que pudieran parecer (al menos que la cumpla) promesas de inicio de gobierno para no entrar peleado con los empresarios. Lo invito a dar un paso más allá y a hacer un verdadero equipo con ellos en pro de conseguir mayor inversión a nivel internacional.

Ocupe su influencia de presidente, profesor, y los empresarios lo acompañarán. Con eso va a demostrar que ni usted ni su partido creen ya en acabar con la iniciativa privada, y que la empresa privada puede convivir con ideologías de izquierda. Es una tremenda oportunidad, que hoy puede aprovechar, ya que no ha habido roces.

Ahora bien, es importante que los empresarios también estén dispuestos a dar ese paso más allá y a apoyar al presidente. Promuevan el país internacionalmente. Demuestren que estamos dispuestos a competir de tú a tú. Si logramos hacer equipo, entonces vamos a sacar adelante a nuestro país.

El presidente es el dueño de la pelota. Vamos a ver si elige a los empresarios a que entren a su equipo para el mascón.

*Lic. en Economía.

Columnista de El Diario de Hoy.

twitter:@SergioTotoRT