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El Parlacen, Funes y la integración de Centroamérica

Los que defienden al Parlamento Centroamericano, Parlacen, son, en primer lugar, los diputados que lo integran, quienes ganan más de cuatro mil dólares al mes, los organismos satélites de la entidad deliberativa y, por supuesto, los donantes como la República de China, Taiwán, y algunos países de la Unión Europea que financian a este organismo surgido en 1991. Desde su fundación hasta ahora, lo único que ha hecho es emitir recomendaciones en los múltiples discursos unionistas que, según los parlamentarios, han logrado que la integración de los países del Istmo haya avanzado. No obstante, en la práctica, ni siquiera la unión aduanal se ha podido consolidar, incluso el paso libre que se había alcanzado con Guatemala ha tenido francos retrocesos.

Los 20 parlamentarios salvadoreños, al igual que los de Guatemala, Honduras y Nicaragua ---porque los de Panamá y los de Costa Rica se niegan a sumarse a esta iniciativa ---, se reúnen una semana al mes y deliberan, deliberan mucho y, por supuesto, reiteran recomendaciones de lo que deliberan.

Los directivos, al igual que los otros directivos de los parlamentos locales, muy al estilo presidencialista que impera en Centroamérica, viajan con entusiasmo por todos los rincones del mundo para "acercarse institucionalmente" a otros parlamentos, fortalecer las relaciones políticas y prometer integración y cooperación. Pero no pasan de eso y de las poses para fotoperiodistas que cubren las reuniones de primer nivel.

Estos conceptos, puestos de esta manera, debo aclarar, no son sarcásticos ni falaces ni algo nuevo ya que, en otras ocasiones, por este mismo medio, los he expuesto. Además comparto la opinión con diversos sectores de la población que no ven claro que una instancia como el Parlacen, instrumento político, regional, teóricamente correcto, pueda llevarnos a la integración, una necesidad histórica en la que poco o nada hemos avanzado en los últimos cien años.

Incluso, el ahora parlamentario y expresidente salvadoreño, Mauricio Funes, en más de una oportunidad, criticó a la institución, cuando era periodista.

Esas críticas quedaron en el olvido y Funes es ahora un flamante miembro del Parlacen, ya juramentado, con el aval de la Corte Centroamericana y con el claro apoyo de los diputados centroamericanos, pero en abierto desacato a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador. Esta última estudia declarar inconstitucional que los expresidentes de la República, puedan incorporarse, de manera automática, como miembros del Parlacen cuando finalizan su gestión.

En el gobierno anterior, "cuando inició el cambio", poco o nada se hizo, es más hubo serios problemas con Guatemala, el primer socio económico salvadoreño. Con Honduras y Nicaragua tampoco se hicieron mayores méritos de integración y eso que el gobierno de Ortega es afín al FMLN. Con Costa Rica o Panamá las cosas han sido frías.

Siendo positivos, el Parlacen es una instancia interesante e importante para la integración centroamericana, sin embargo tal como ocurrió con Europa que, después de la Segunda Guerra Mundial, en un primer momento integró los parlamentos de cada país y luego generó a los eurodiputados que no solo han logrado derribar las fronteras, crear una moneda única, una legislación compartida sino, además, han convertido a la región en una Unión Europea de primer nivel. Puede haber críticas, pero lo cierto es que Europa es un ejemplo integración: hay decisión política, existe la voluntad de hacer las cosas que deben de hacerse y, sobre todo, se trata de una institución que dirige y guía la unidad.

En Centroamérica es todo lo contrario: se comienza por asumir los privilegios de ser diputado del Parlacen, antes de lograr la integración puesto que tampoco existe voluntad política para ello y, por lo tanto, no se dan los pasos prácticos que lleven a buen fin los propósitos. Cada país guarda con celo su idiosincrasia, su cultura, sus costumbres, sus fronteras, y renuncia a la unidad como región.

En Centroamérica el Parlacen está solo para garantizarles un salario a los expresidentes, y se ha convertido en un lugar con privilegios económicos y políticos, incluida la inmunidad. El expresidente Funes se ha sumado a esto, ¿y qué? Les guste o no les guste, así son las cosas.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com