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Para tomar en cuenta

Recopilar datos que antes nos hubiera costado días o semanas, ahora lo hacemos en cuestión de horas. Pero, como todo, la Internet no está exenta de riesgos, y debemos aprender a utilizarla de una forma cuidadosa

En nuestros tiempos de colegio, cuando nos dejaban de tarea investigar algo que no estaba en los libros de texto, recurríamos a las enciclopedias. Recuerdo la Temática, la Combi Visual y Mis Primeros Conocimientos. Algunos las tenían en casa, otros debían ir a una biblioteca para consultarlas. Era una cosa complicada. A veces no tenían nada del tema buscado, o solo se encontraba un par de párrafos con los que era imposible hacer un informe decente; o el tema estaba en todo un capítulo, en decenas de páginas, y resultaba un tormento preparar un resumen. Lo hacíamos, pero reconociendo en nuestro interior que estábamos llenando las hojas con información irrelevante. Agreguemos a esto que muchas veces comenzábamos el trabajo el domingo por la noche. A la par del cansancio, nos entraba una sensación de angustia que aún revivimos ciertas noches en que tenemos pesadillas. 

Ahora las cosas se han vuelto, en cierto sentido, más sencillas. Con el aparecimiento de Internet tenemos a la mano cantidades inmensas de información sobre cualquier tema. El problema hoy es escoger entre toda la información disponible. Si en aquellos tiempos hubiésemos tenido Internet, recordaríamos el colegio con más felicidad.

Definitivamente la era de la información cibernética nos ha simplificado la vida. Recopilar datos que antes nos hubiera costado días o semanas, ahora lo hacemos en cuestión de horas. Pero, como todo, la Internet no está exenta de riesgos, y debemos aprender a utilizarla de una forma cuidadosa.

Al indagar sobre algún tema en Internet debemos ser conscientes que podemos encontrar tanto información relevante y precisa así como inexacta, contradictoria, chapucera, o simplemente falsa. El ciberespacio aguanta con todo. 

Con la información médica se debe ser especialmente cuidadoso. En una corta navegación podemos encontrar que ya se tienen medicamentos que curan la diabetes, la artritis degenerativa, la esquizofrenia y muchos tipos de enfermedades crónicas para las que, en realidad, solo se cuenta con tratamientos sintomáticos o de sostén. Pero leeremos de sustancias maravillosas que prometen acabar con cualquier enfermedad, y solo acaban con la ilusión o con el dinero.

Cuando desee obtener información médica confiable busque sitios formales, como centros universitarios, clínicas y hospitales de renombre o instituciones de salud reconocidas. Indague sobre las credenciales de los sitios o los autores de artículos sobre temas médicos. Dude de los sitios que ofrecen cosas demasiado buenas para ser ciertas y explore el tema en varios sitios para que compare y se haga una idea bien informada.

También debe tener en cuenta que, aunque el sitio sea serio y tenga buenas referencias, lo que encontrará es información general y datos en frío. La información está dirigida a la población general, no a usted en particular, y puede malinterpretarla. No pocas veces me han llamado personas que, al tener algún síntoma, han buscado de inmediato en Internet solo para entrar en pánico. Los síntomas pueden tener muchas causas, y a leer sobre ellos encontramos todas las posibilidades, desde las más triviales hasta las más graves. Los autores de artículos o páginas de consulta incluyen todas las posibles causas, aunque algunas sean estadísticamente poco probables. 

Si busca en Internet sobre enfermedades o síntomas hágalo con una actitud equilibrada y con sentido común, no le busque tres pies al gato. Y antes de llamar al abogado para que ponga en orden sus asuntos, mejor consulte sobre sus temores con su médico de confianza. 

*Médico psiquiatra
y columnista de El Diario de Hoy.