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Para revertir el ausentismo

Este 2 de febrero, a pesar de lo crítico que he sido de Norman Quijano y de la dirigencia del partido ARENA, a pesar de los grandes errores que considero se han cometido no sólo en esta campaña sino en la dirección que ha llevado el partido en general, a pesar de todos los cambios que insisto necesita el partido para volverse un partido moderno, democrático y fundamentado en claros principio liberales, fui a cuidar urnas por este partido.

Lo hice no porque me haya convencido el candidato o la campaña, ni tampoco porque crea que será un presidente que solucione los problemas del país. Lo hice por el hecho que decidí no ser un simple espectador, sino un participante, y como primer paso a fomentar los cambios que promuevo. Reitero lo dicho anteriormente, debemos asumir nuestra responsabilidad hoy, cuando más difícil nos resulte hacerlo, no esperando a que sea cómodo involucrarnos.

Si bien es cierto que ARENA enfrentó una maquinaria inclinada en su contra ante esta elección, evidenciado por la incapacidad o desinterés del Tribunal Suprema Electoral de regir oportunamente la propaganda política en favor del partido oficial desde ALBA y la Presidencia de la República, en clara violación de nuestra Constitución y las leyes electorales, la diferencia de diez puntos porcentuales en los resultados electorales muestra mucho más que sólo esto. Evidencia más claramente los errores que muchos hemos venido señalando por bastante tiempo ya.

Si ARENA aspira a ganar en segunda vuelta, no puede simplemente mantener el curso e intentar conquistar los votos de UNIDAD. Necesitará mucho más que eso para triunfar. La realidad es que la concurrencia de votantes fue muy baja, con un ausentismo aproximado del 47%, evidenciando lo desencantada que está la ciudadanía con la oferta política de los partidos, particularmente de la derecha.

Si ARENA desea tener una oportunidad real de ganar las elecciones en segunda vuelta, necesita convencer a todos aquellos ciudadanos que no salieron a votar este 2 de febrero que ellos representan un cambio sensato y auténtico en la forma de hacer política. Un cambio en la forma que ellos mismos han hecho política en el pasado. Necesitan aceptar públicamente los errores cometidos y mostrar intenciones auténticas de rectificación.

No necesitan más palabras, más spots publicitarios, mucho menos más promesas. Necesitan hechos que estos ciudadanos desencantados puedan ver y en los cuales puedan creer. Se requiere acción ya.

Para convencer a la ciudadanía se deben mostrar cambios claros, y este es el momento de hacerlo, no después de las elecciones. Aquellos que argumenten que no es conveniente mover el piso en un momento tan crítico son los que prefieren perder cómodamente que hacer lo correcto ante la ciudadanía.

Debe haber un cambio en liderazgos y en vocerías que refleje una visión más democrática, más institucional y más fundamentada en principios por sobre pragmatismos electorales. Creo que el acierto más grande que ha hecho ARENA es el nombramiento del grupo asesor para el posible futuro gobierno. Ese tipo de personas, limpias, honestas, comprometidas con su país, son el tipo de liderazgos que pueden convencer a muchos que no salieron a votar este 2 de febrero y sí hacerlo el 9 de marzo.

La claridad de las señales en esta dirección que le logre mostrar ARENA a aquellos que se abstuvieron de votar esta ocasión, será lo que les gane o pierda la elección. Muchos esperamos ver estos cambios. Pero a todos aquellos que esperamos ver estos cambios, les digo, no seamos pasivos. No nos quedemos sentados. Con nuestra participación podemos forjarlo. De lo contrario perderemos nuestra patria. A trabajar.

*Colaborador de El Diario de Hoy.