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El papa Francisco aprecia la regla de vida del celibato sacerdotal

Nunca he olvidado una frase que repetía continuamente un profesor de exégesis (explicación o interpretación de textos, especialmente los bíblicos), "un texto fuera de un contexto se convierte en un pretexto". Por lo general todas las acciones de las personas, no se diga los textos, tienen que entenderse o explicarse en el contexto donde se llevan a cabo, no hacerlo se convierte en cualquier cosa.

Ocurre frecuentemente con las personas que suelen dar declaraciones públicas y que sus palabras son "mal interpretadas" o "mal entendidas"; no pocas veces son las mismas fuentes las responsables de estos yerros al expresarse en forma inadecuada, sin embargo, y este es el caso que este día quiero ventilar, muchas veces el que escucha no coloca apropiadamente las oraciones en su contexto indicado.

Poner en contexto los textos es una de las reglas y principios para llegar a una interpretación correcta o más técnica, sea esta bíblica o jurídica donde también se utiliza mucho el término; a diferencia de la exégesis, la eiségesis introduce interpretaciones personales en la explicación de un texto, esto implica, de una u otra manera, un mayor subjetivismo o interpretación personal, por lo demás más "vivencial" que técnico-científico.

¿A qué viene todo esto?, se preguntarán, simplemente es un contexto para explicar una respuesta del papa Francisco que ha generado todo tipo de reacciones no solo por lo polémico del tema, el matrimonio de los sacerdotes, sino también porque podría permitir acciones de gran envergadura para la vida de la Iglesia; las declaraciones fueron dadas por el Pontífice a su vuelta a Roma tras los tres días de peregrinación en Tierra Santa. Veamos textualmente la pregunta (P) y la respuesta (R).

P. Quiero saber si se ha hablado de casos concretos de acercamiento con otras iglesias. Por ejemplo, si cree que la Iglesia Católica puede aprender algo de la Ortodoxa como por ejemplo en el caso de los curas casados, un asunto de actualidad tras la carta que ha recibido de 26 mujeres enamoradas de sacerdotes.

R. La Iglesia Católica tiene curas casados. Son católicos griegos y católicos coptos, en el rito oriental. Porque no se debate sobre un dogma, sino sobre una regla de vida que yo aprecio mucho y que es un don para la Iglesia. Al no ser un dogma de fe, siempre está la puerta abierta. Pero en este momento no hemos hablado de esto con el patriarca Bartolomé porque es secundario, de verdad. Hemos hablado de que la unidad se hace en la calle, haciendo camino. Nosotros jamás podremos llegar a la unidad en un congreso de teología. Hay que caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos.

Esto plantea tres cuestiones, dos de intelección y un comentario. Uno, en la Iglesia Ortodoxa los diáconos pueden casarse antes de ser Ordenados, aunque no pueden llegar a ser obispos; los obispos ortodoxos son sacerdotes célibes. Para ser precisos, los sacerdotes ortodoxos no se casan, ellos Ordenan o dan investidura sacerdotal, a hombres casados lo que es diferente, después de Ordenados no se pueden volver a casar. Dicho en pocas palabras, el contexto y la tradición de los ortodoxos no solo es diferente sino además parte de una experiencia distinta, aunque no obstante tiene una misma fuente en el tema del celibato como una opción que toman los llamados a ser sacerdotes.

Dos, ciertamente el Papa habla y lo dice con precisión que el celibato no se trata de un dogma, una verdad inobjetable que nace de la fe sino "una regla de vida que yo aprecio mucho y que es un don para la Iglesia. Un comentarista, Adolfo Ramírez del Águila, dice que "el celibato es un don de Dios y como regalo gratuito es asumido con plena libertad, sin obligatoriedad ni ley que lo regule, es una decisión en la libertad de los hijos de Dios por la causa del Reino".

Podemos o no compartir esta idea, pero así son las cosas. Se trata de una decisión libre y, como tal, el mismo Papa la valora como "una regla de vida que yo aprecio mucho y que es un don para la Iglesia". Como también, y esto es opinión, que el celibato sacerdotal, puesto como requisito obligatorio desde el II Concilio de Letrán, en 1189, debería tener una no obligatoriedad para que pueda ser realmente una decisión de verdad opcional, aunque también he de decirlo con claridad, se trata de un tema controversial, ampliamente controversial, que tiene mucho bemoles, entre otros diferenciar esta opción de vida entre el clero secular y los religiosos, quienes optan por vivir en comunidad de manera célibe.

En fin, las palabras del papa Francisco han generado un vendaval, algunas de las interpretaciones fuera de contexto y sin ningún fundamento, sobre todo aquellos que dicen que deja la puerta abierta al matrimonio de los sacerdotes, nada hay más alejado que esto.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com