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Palabras sabias de Iñigo Montoya

Por la frecuencia con la que puede ser citada y lo adecuadas que resultan muchas de sus líneas para varias ocasiones, estoy empezando a pensar que con la película clásica de los ochenta The Princess Bride (traducida al español como "La Princesa Prometida") se explican todos los fenómenos del mundo.

En una escena, uno de sus personajes más queridos, Iñigo Montoya, harto del pésimo uso del lenguaje del villano Vizzini, le dedica una línea que le sigue dando vueltas al internet: "Insistes en usar esa palabra. Creo que no significa lo que tú crees que significa".

De cruzarse con varios personajes modernos, probablemente Montoya les dedicaría la misma línea lapidaria. Por ejemplo, a los columnistas y comentaristas políticos estadounidenses que intentan "photoshopear" su xenofobia disfrazándola de análisis, y que insisten en usar la palabra "amnistía" para referirse a cualquier tipo de reforma que podría legalizar la situación de millones de trabajadores indocumentados.

La palabra es totalmente inexacta para describir la situación, puesto que da la idea de un perdón absoluto por ilegalidades pasadas, o de un pase libre para los inmigrantes sin documentos. La realidad es muy diferente, porque de pasar algún día las reformas migratorias que podrían otorgar permisos temporales de trabajo, los inmigrantes tendrían que superar una larga serie de obstáculos burocráticos que incluyen el pago de altísimas sumas en concepto de impuestos, multas y tasas, además de probar haber entrado a USA antes del 2012 y no contar con antecedentes criminales, nada más alejado de un "pase libre".

Otros candidatos serían los miembros de la elite política venezolana, para quienes, por lo menos a nivel de retórica, la culpa de todos los males la tiene el "capitalismo". Estos, sí sería imposible interpretar a qué se refieren, pues del robo, la corrupción descarada, el compadrazgo, el circo populista de oraciones inventadas y dedicadas a un muerto, la mala administración y el cinismo del enriquecimiento personal a través de los bienes públicos con el que se han favorecido tantos miembros de la clase política, se llamará de cualquier manera, pero no se llama capitalismo.

Y en el contexto salvadoreño, la línea también sería aplicable a los miembros del partido ARENA, por su uso exacerbado de la palabra "nacionalismo". Esperemos que todo sea un error ingenuo de quienes simplemente quieren referirse al patriotismo, pero nunca han leído u oído hablar de los horrores cometidos en nombre del nacionalismo, que al definirse adecuadamente, se refiere a la ideología que vuelve a la nación (y no al individuo) la razón de ser y el fin del Estado.

Lo mismo podría decirse del FMLN y su insistencia en hablar de "democracia" cuando dentro de su propio partido, si existió alguna vez democracia, tendría a estas alturas telas de araña por mera falta de uso, ya que cualquier tipo de toma de decisión se sigue haciendo de manera vertical, dándole continuismo al estilo jurásico del "dedazo" que por tantos años ha caracterizado a la política salvadoreña.

Iñigo Montoya es un personaje ficticio. Ojalá fueran también ficticios el uso indiscriminado, y ciertas ocasiones cínico, de palabras que significando una cosa, se usan para describir otra.

*Lic. en Derecho con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezg