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Palabras de moda

l lenguaje, como la ropa o la decoración, está también sujeto a tendencias. La repetición o frecuencia con la que se dicen ciertas palabras tiende a aumentar de vez en cuando, especialmente cuando las dice gente con relevancia mediática y la repiten medios de comunicación. Lo anterior aplica a frases de todo tipo: lo vimos con deprimente intensidad hace unos años cuando ningún político o presentador de televisión se salvaba de introducir cualquier concepto con "lo que es" (a pesar de que el concepto iba a seguir siendo independientemente de la redundante e inútil introducción).

La última tendencia en palabras de moda probablemente se la debemos a la aparente falta de esperanza en el futuro y la situación delincuencial del país, pues últimamente se ha repetido bastante que El Salvador está al borde de ser un "Estado fallido". Lo anterior, podría engañar a cualquier politólogo, haciéndole creer que el nivel de discusión mediático en el país es elevadísimo puesto que el concepto proviene de la academia, puntualmente de las ciencias políticas y tiene sus orígenes en algunos escritos de Max Weber.

A pesar de que no hay verdadero consenso en la definición puntual de "Estado fallido", en general se entiende que sólo es un Estado fallido aquel que cumple con cuatro características, a saber: 1. Pérdida de control sobre su territorio o sobre el monopolio del uso legítimo de la fuerza; 2. Erosión de la autoridad legítima para la toma de decisiones en nombre de la ciudadanía; 3. Inhabilidad para proveer servicios básicos y, 4. Inhabilidad para interactuar con otros estados en la comunidad internacional (Fuente: Índice de Estados Fallidos de la Fund for Peace).

El concepto es por lo tanto una etiqueta creada por las ciencias políticas con el fin de clasificar a los países en base a la pérdida de capacidad de sus gobiernos. Es una etiqueta que describe la institucionalidad gubernamental, no la viabilidad de un país. Una nación o Estado no es lo mismo que un gobierno, a pesar de que equivocadamente algunos usen los conceptos de manera intercambiable. Por lo tanto cuando se usa el concepto de Estado fallido porque es "palabra de moda" de manera desinformada, muchos malinterpretan la frase como una calificación sobre el país y no sobre el gobierno. El peligro de usar palabras de moda a la ligera es que repercuten en la realidad y en vez de describirla, tal y como pretende la academia, la terminan moldeando, volviéndose profecías que se auto-cumplen si suficientes desinformados las interpretan como quieren.

Y sí, hay suficientes razones para pensar desde el punto de vista académico que el gobierno salvadoreño falla consistentemente en por lo menos tres de las cuatro características que describen a un "Estado fallido", pero no todo el tiempo y no al mismo tiempo. Lo anterior pareciera una sutileza poco importante, pero se vuelve relevante cuando en comparación a otros países, en el Índice de Estados Frágiles 2014 de Fund for Peace, El Salvador se encuentra en fase de "Alta Advertencia", el punto medio entre el total colapso de la institucionalidad y la sostenibilidad alta. Estos índices pueden no importar en el día a día y ser irrelevantes en homilías o lenguajes coloquiales, pero determinan enormemente decisiones de inversión, alianzas multinacionales y cooperación internacional. Tenemos gobiernos que fallan, pero el Estado en su concepto de nación, ese sólo falla cuando fallamos todos los ciudadanos. Y afortunadamente, habemos todavía optimistas que creemos que de eso, todavía estamos lejos.

*Lic. en Derecho.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezgE