Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Pacto ambiental, Pacto del café

A fines de este mes se desarrollará en París, Francia, una cumbre mundial sobre este tema, espero y pido que no solo asistamos sino que participemos en ponencias gobierno/privadas que marquen la diferencia

Con mucho interés he dado seguimiento a los discursos y acciones que sobre el tema ambiental expresa la Sra. ministra del Medio Ambiente Lina de Pohl, a quien admiro por su compromiso con el tema. 

Veamos un poco el escenario mundial y local del tema: Localmente somos un país muy deforestado con tendencia acelerada a terminar el único bosque que le queda a El Salvador (el bosque cafetalero), y cada vez con más presiones sociales como Ley de agua, Ley de soberanía alimentaria, etc. 

Pero, ¿cuál es la esponja que absorbe los casi 2,000 mm anuales de lluvia que recibimos y mantiene nuestros cada vez más escasos mantos acuíferos?, me pregunto. ¿Será con marchas de ONG o con acciones público privadas? 

Preocupa y molesta cuando a sectores tan importantes y claves en generar empleo, bienestar social, divisas y sobre todo que sean los pulmones de El Salvador como son los cafetales, solo se les busca para ofrecerles el cielo y la Tierra cuando hay campañas presidenciales, y que ahora el encargado del MAG no tiene en su agenda honrar los acuerdos que suscribieron en el Pacto del café de Salvador Sánchez Cerén, candidato presidencial en ese entonces, ahora Presidente de la República. 

Existen muchas gestiones internacionales en proceso y muchos documentos sobre estos temas, pero ningún resultado exitoso. ANDA ha puesto en marcha el incremento a las tarifas a su antojo pero a los que reciben y absorben el agua (los bosques) que ANDA distribuye y vende, no les pagan ni les reconocen nada. ¿Será esto un robo?

Recuerdo en el gobierno de Tony Saca que el tema del pago por servicios ambientales se llevó a un agenda bilateral con el gobierno de Estados Unidos. 

Cuando era presidente de Procafé, recibimos la visita de expertos desde Washington DC, quienes en conjunto con profesionales salvadoreños como el Dr. Sergio Gil, hicieron mucho trabajo de campo, identificando zonas de árboles de sombra, las cuales recibirían un pago por sus servicios ambientales y el gobierno de EE.UU. estaba dispuesto a apoyarnos. 

Luego vino el cambio de gobierno y su política de empleo (que dicho sea de paso rompió récord de entrega de café como la más baja en 100 años) y su ministro de Hacienda con el Bandesal tomaron el tema de la venta de bonos por servicios ambientales y jamás se supo qué pasó y qué pasa con ese tema.

La volatilidad y montaña rusa de los precios internacionales del café, obligan a rebuscarse para obtener esos pagos por servicios ambientales y paliar un poco los mantos acuíferos que nos quedan y que tienen como natural reservorio el bosque cafetalero y así aunque sea en parte, honrar las promesas políticas del Pacto del café.

Es cierto que los Estados Unidos están fuera del protocolo de Kyoto, pero su voluntad política existe, así como vale la pena recordar que antes de 1979 cuando se dio la reforma agraria y la guerra, sembramos 300,000 manzanas de algodón, 250 mil de café y 150 mil de caña de azúcar, la inmigración hacia Estados Unidos de nuestros hermanos compatriotas de origen rural en su mayoría,  no era ni el  2%  de los volúmenes actuales. Otros gobiernos como Alemania y Japón estoy seguro apoyarían una gestión bien planteada y bien canalizada por tres  ministerios que sacan la cara en el actual gobierno: Relaciones Exteriores, el Ministerio del Medio Ambiente y el Ministerio de Turismo.

A fines de este mes se desarrollará en París, Francia, una cumbre mundial sobre este tema, espero y pido que no solo asistamos sino que participemos en ponencias gobierno/privadas, que marquen la diferencia y sean un punto de partida para al fin tener algo bueno.
 

*Empresario cafetalero.