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El otoño del Socialismo del Siglo XXI

Una de las paradojas más extrañas: en Venezuela escasea el papel higiénico, pero en El Salvador hay supermercados que venden papel higiénico de marca ALBA. El dinero que Chávez regaló a manos llenas a sus amigos para impulsar el proyecto bolivariano, su proyecto, en toda América Latina, hace falta allá, pero sobra aquí.

¿Cómo puede ser posible esto? El Socialismo del Siglo XXI, frase acuñada por el sociólogo alemán radicado en México Heinz Dieterich, nació de la combinación del liderazgo del teniente coronel golpista Hugo Chávez y del boom de los precios del petróleo. Hace cinco años el barril llegó a costar 147 dólares y Venezuela tenía una alta producción. Hoy eso ha cambiado de manera drástica.

Hugo Chávez desapareció, el petróleo bajó de precio en los mercados internacionales y producto de los malos procesos administrativos, Venezuela produce menos crudo. Además el desempleo ha crecido producto del cierre de grandes empresas. La violencia se ha disparado a niveles nunca vistos. En 1999 el número de homicidios fue de 6 mil, en 2013 fue de 25 mil. Cifras de guerra.

De acuerdo con revistas especializadas la inflación en Venezuela, de un 56%, es la más alta del mundo. Es decir que lo que el dinero que un asalariado recibe un 31 de algún mes, en pocas semanas vale menos de la mitad. Y como si fuera poco hay escasez de dólares.

Una situación similar vivió Nicaragua a finales de la Década de los Ochenta, cuando la moneda enloqueció, al punto que una cajetilla de cigarros tenía el mismo precio que una bolsa de cemento: tres millones de córdobas.

La crisis económica y de inseguridad provocó una oleada de manifestaciones populares en contra del gobierno que comenzaron el pasado 2 de febrero y que, al día de hoy, continúan de diferentes formas. El heredero de Chávez, Nicolás Maduro, no ha sabido manejar la situación. Sus intervenciones, tratando de imitar de mala manera a al fallecido comandante, son vagas, retóricas, huecas, con un lenguaje tan devaluado como la moneda.

Pero lo peor de todo es que ha respondido de manera brutal a las manifestaciones populares. Cerca de dos decenas de asesinados y muchísimos más golpeados y torturados por la guardia nacional y los matones del gobierno. El mismo Heinz Dieterich, asesor de cabecera del difunto Chávez, ha afirmado textualmente que "el esquema económico y político de Chávez ya estaba "estructuralmente agotado" desde 2010". Pero no sólo eso. Agrega que Nicolás Maduro es un farsante y no un revolucionario.

La crisis económica y la represión política de un gobierno con un liderazgo débil, ha provocado la mayor convulsión social en Venezuela desde los tiempos del famoso caracazo que prácticamente puso fin a un ciclo de 40 años de democracia. En medio de todo hay serias denuncias de corrupción al más alto nivel de quienes están al frente del gobierno y de las Fuerzas Armadas. Así lo revela un informe del gobierno de los Estados Unidos del año 2013.

Pero el dinero que regaló Chávez para propagar su revolución a través del ALBA, ha producido una nueva casta de multimillonarios en otros países. Aquí en El Salvador los principales anunciantes en los medios de comunicación son las empresas ALBA. Esa publicidad además del derroche es una forma de hacer campaña política ilegal. Los millones que llegaron de Venezuela fueron agradecidos por el candidato del FMLN, quien afirmó que el modelo político chavista es el faro que lo ilumina e inspira.

El problema es que ese faro se está resquebrajando por todos lados. Y los efectos de un colapso del régimen venezolano (y eso puede ocurrir más temprano que tarde) puede producir un efecto de dominó igual que lo que ocurrió en 1989 cuando colapsó la Unión Soviética. Prácticamente toda la economía cubana, por ejemplo, depende de Venezuela. El chorro se adelgaza. Todo parece indicar que el Socialismo del Siglo XXI está en su otoño. Así lo dice el mismo hombre que acuñó el término, Heinz Dieterich.

* Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleasp@hotmail.com