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Orwell 1984/El Salvador 2015

A nivel mundial, las organizaciones internacionales, antes respetadas, hoy están desprestigiadas por sus posiciones antidemocráticas y populistas

El escritor Eric Blair, publicó en 1948, bajo el seudónimo de George Orwell, un libro titulado “1984” sobre un mundo futuro, dominado por la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial. Orwell, simpatizante del sistema comunista, combatió en la Guerra Civil española, junto a las Brigadas Rojas, hasta que desilusionado de la tiranía stalinista, y casi ser fusilado, lo describió así:

Gobernaba el Gran Hermano, constantemente vigilante mediante cuatro ministerios: 1) El Ministerio de la Verdad, a cargo de noticias, propaganda y la conveniente revisión y manipulación de la historia. 2) El Ministerio del Amor, que velaba por la ley y el orden, la administración de justicia, la tortura y lavado de cerebros. 3) El Ministerio de la Abundancia, controlando la economía, reparto de bienes y racionamiento de la alimentación. 4) El Ministerio de la Paz, para defender el sistema mediante una constante guerra. 

Existían tres clases sociales: Alta, constituida por la cúpula dominante. Media, por miembros del partido. Baja, por el proletariado, clase trabajadora sin educación. Constantes mensajes por radio, TV mediante parlantes instalados dentro de las casas, indoctrinaban con las ideas del régimen predicando el odio: La guerra es paz. La libertad es esclavitud. La ignorancia es fuerza. Y la distorsión de la historia, sus fechas y acontecimientos, reforzando el concepto de bienestar, controlando toda disidencia.

El mundo descrito por Orwell para 1984, parece estar haciéndose realidad en El Salvador , en 2015, con el gobierno del buen vivir, que ya se estrenó en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Existe manipulación de la historia, falsedades y mentiras sobre la economía de libre mercado, las privatizaciones, los gobiernos de ARENA, el derecho a disentir, el intento por encubrir la corrupción y la impunidad, recurriendo al insulto y a la calumnia como respuesta a las justas críticas de la población.

A nivel mundial, las organizaciones internacionales, antes respetadas, hoy están desprestigiadas por sus posiciones antidemocráticas y populistas. Una vergonzosa muestra es el premio otorgado por la FAO al chavismo por “reducir el hambre”, en un país donde conseguir comida es un martirio y el papel higiénico un artículo de lujo. Venezuela ha enseñado a silenciar la oposición, con acusaciones de desestabilización del gobierno, atribuyendo a la oposición siete golpes de Estado contra Maduro. Sánchez Cerén y la alta dirigencia del Frente también han acusado a ARENA de planear un golpe de Estado, porque Medardo González dice que “en las redes sociales apareció un supuesto señor o joven, no sé (sic), haciendo una convocatoria para protestar contra el gobierno, y exigir la renuncia del presidente Sánchez Cerén”. 

Esto es un verdadero atentado contra la libertad de expresión y el derecho a manifestarse, pues no es solo una persona, sino muchos, los salvadoreños que quisieran la renuncia del presidente y su gabinete. CAPRES recibe como héroes a cinco espías cubanos, saludados por el mandatario como “ejemplo de dignidad y amor patrio, orgullo de todos los latinoamericanos, mensajeros de esperanza y dignidad, de quienes tenemos mucho que aprender, símbolos del triunfo de la vida sobre el terrorismo”. Olvida Sánchez Cerén que millones de salvadoreños rechazamos su discurso de sometimiento a Cuba, ni queremos aquí la vida miserable de la isla, pero admiramos a los valientes once opositores a la tiranía de Castro, invitados por nuestra cancillería al Foro de la Comunidad de las Democracias, y detenidos injustamente en el aeropuerto.

Los salvadoreños que amamos la libertad y luchamos por la democracia, no podemos permitir que se cumpla aquí el panorama de opresión destructora que Orwell describió en su profético libro.
 

*Columnista de El Diario de Hoy.