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Oración para mi pueblo Oración para mi pueblo

Salir a votar nos debería llenar de alegría, emoción y orgullo, pero el día de hoy muchos salimos de nuestras casas con dolor. ¿Cómo puede nuestro país llegar a este nivel de decepción y tristeza?

No votar no es una opción. Debemos asumir como ciudadanos nuestra responsabilidad. El fundamento moral de nuestra libertad es la responsabilidad de aceptar las consecuencias de nuestras acciones, o, en este caso, la falta de acción.

Nos equivocamos cuando hablamos de la patria como un tercero, como una entidad independiente de nuestras propias vidas. La patria somos nosotros, cada uno de los ciudadanos de este país, y cuando fallamos en su defensa, no es a alguien más que ofendemos, es a nosotros mismos a quien fallamos, a nuestras familias, a nuestros hijos.

Dice nuestro Himno Nacional que con sangre se escribió libertad. Hoy fuera más adecuado decir que con apatía, pasividad e indiferencia se ha escrito pobreza, corrupción y violencia. La responsabilidad es de cada uno de nosotros. La libertad que un día se construyó, no se sostiene por su propia cuenta. Es deber de cada generación defenderla, y hemos fallado en enfrentar nuestra obligación.

La libertad y la responsabilidad son dos caras de la misma moneda. Si deseamos un futuro de prosperidad, debemos trabajar y sacrificar en el presente. Lo bueno nunca es fácil, lo correcto no siempre es bonito, lo que se deja para mañana nunca se concretará. ¿Queremos que la próxima sea diferente? Empecemos por asumir nuestra responsabilidad hoy.

Recuerdo, asumo y comparto con ustedes las palabras de mi bisabuelo, cuya entrega a su pueblo me inspira a construir una nueva lucha:

Divino Salvador del Mundo

si permitiste que mi pueblo llevara Tu nombre

ayúdame a salvarlo.

Concédeme el don de multiplicar mis fuerzas,

de olvidar mis rencores,

de ser el trabajador más activo, más eficaz,

más honrado.

Permíteme el atrevimiento

de pensar que Tú y yo somos uno...

Tú eres el Divino Salvador del Mundo,

y yo quien llevo, como salvadoreño, un

pedacito de Tu nombre.

Que Tu voz de mando sea

no vamos a morir,

si no a vivir ...a trabajar ...a luchar

por la salvación de tu pueblo predilecto.

Dr. Alfonso Rochac

(1907 - 1996)

*Colaborador de El Diario de Hoy