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Oportunidad para el "Triángulo Norte"

"Un plan para Centroamérica" fue el título de un artículo de opinión del Vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, publicado el jueves pasado en The New York Times, en el cual menciona el drama fronterizo del verano pasado y el hecho de que "la seguridad y la prosperidad de Centro América está inexorablemente atada a la de los Estados Unidos". Anunció que la Administración Obama pedirá al Congreso $1,000 millones para el "Triángulo Norte".

Y es que el drama humano vivido el año pasado en la frontera de los Estados Unidos, con decenas de miles de niños y adolescentes en resguardos migratorios, provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador, tocó la médula de la sociedad estadounidense e impactó al mundo. ¿Cómo habría de ser en otra forma, cuando quienes por miles realizaron la travesía hasta esa frontera fueron niños y adolescentes? Noticia diaria referente al drama hubo durante semanas.

Fueron los coyotes, dijeron algunos, quienes esparcieron el rumor de que se iba a aceptar en esa nación a los menores que llegaran. De inmediato se encargaron las autoridades estadounidenses de desmentirlo, ya que mientras lo continuaban difundiendo saltaba el verdadero problema que estamos sufriendo: el grado de angustia que sienten los padres por sus hijos en El Salvador, Guatemala y Honduras —en todo el "Triángulo Norte"—, que lleva a decidir arriesgarlos para emprender la travesía.

"Sí", me respondió sin titubear una persona el mes pasado, cuando le pregunté si estaría dispuesta a enviar a su hijo adolescente hacia los Estados Unidos. Se suele decir que los ojos son el reflejo del alma y lo que los suyos me insinuaron fue que prefería eso a que se lo maten por acá, sin haber podido contar con oportunidades para superarse. La criminalidad, ciertamente, nos afecta a todos pero suelo pensar en quienes viven asediados por pandillas, con virtuales toques de queda en sus vecindarios, donde el Estado ha perdido el control. Y en la imparable matanza…

La respuesta a esta situación, empero, jamás deberá ser la promoción de la cuasi infernal ruta, que incluye el recorrido en la "bestia"; lo que debemos buscar es mejorar integralmente las condiciones en que desarrollamos nuestras vidas: en tener calles más seguras, en retomar el camino hacia la prosperidad, generando oportunidades de trabajo, reemplazando el círculo vicioso en que nos encontramos por un círculo virtuoso.

Esta fue la razón por la que se dio en noviembre la reunión en el BID, donde los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador expusieron y se comprometieron con el documento "Alianza para la prosperidad del Triángulo Norte". Al encuentro asistió el Vicepresidente Biden para apoyar dicha iniciativa, apoyo al que se sumaron, según anunció el presidente Moreno, del BID, los gobiernos de Colombia y México.

Uno de los ejes de dicho documento fue el de la inseguridad.

Guatemala ha contratado ya los servicios del exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani; Honduras está en "stand by" y en El Salvador, tras el trabajo de campo de su equipo, se encuentran formulando un plan que compartirán y discutirán con las autoridades de seguridad pública hasta llegar a formular una propuesta. Más allá de Giuliani, creo que las condiciones se están dando para tener un solo plan, con los matices del caso, para la región del Triángulo Norte.

La Administración Obama solicitó hace dos días al Congreso los $1,000 millones a los que se refirió Biden en su artículo.

Política doméstica estadounidense aparte, la pelota está en manos del Congreso y en nosotros la posibilidad de hacerles ver la importancia de apoyar a sus vecinos.

Ojalá tomáramos en serio esta oportunidad.

*Director Editorial de El Diario de Hoy