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Ommmmmm…

Disfrutaba una apasionada escena en el dormitorio de Alan Harper de Two and a Half Men, cuando en pantalla aparece nuestra bandera, anunciando cadena nacional de radio y televisión.

Mi mente se trasladó del morbo con humor, a San Miguel con preocupación. Hoy si nos llevó la que no nos trajo pensé, indefensos ante la furia destructiva del coloso de oriente.

Menos mal era el presidente, y no el volcán, el que otra vez hacía erupción. ¿Cómo se atreve señor Funes a meter en nuestras casas un "pleito de comadres"? (Así se refirió el padre Tojeira a la odiosa cadena).

Nos tienen hartos con su traginovela política. Que son chaveleadas las pruebas de que pistió a las maras; que Paco Flores es mañoso; que el aeropuerto se llama Monseñor Romero, les guste o no les guste; que han sido cinco años de buenas obras. ¡Basta ya!

Y no sólo en la cancha del presidente; también basta ya que Gallegos eche humo cuando interroga a Flores; que Sánchez Cerén le tiene miedo a CNN; que Norman le quiere caer con todo a las maras; que la Asamblea es la respuesta a la pregunta: ¿Mami qué será lo que quiere Tony?

¡Atención! Peligra nuestra sanidad mental, más aún ahora que sigue el bombardeo de carburo hasta el 9 de marzo. ¡Boom! Más ácido en las llagas de tanta acusación; ¡Bem ! Más mentiras que dejan chata la nariz de Pinocho. ¡Bam! Más cortinas de humo para opacar nuestra triste realidad. ¿Quién dice que hace 22 años firmamos la paz?

Y después de la segunda vuelta, nos esperan abundantes señalamientos de fraude, más pleitos de comadre, y otra laaaaarga y aburrida campaña para la elección de alcaldes y diputados del próximo año. ¡Qué hueva!

¡Mayday, mayday, mayday!

No dejemos que nuestras venas se llenen de malas vibras que nos roban juventud, sueño y salud.

Por supuesto que tampoco debemos dejar que los políticos nos den ni atol con el dedo, ni gato por liebre, pero no podemos permitir que el fanatismo alborote el odio contra nuestros propios hermanos.

Y aquí viene la esencia de esta nota: Calín opina que El Salvador fuera un mejor país si purificáramos nuestras mentes del odio que despierta la política sucia que nos contamina.

Que la mejor forma de lograr esta purga, es que nos regalemos un paréntesis para reeespiraaarrr...

El oxígeno baja nuestras pulsaciones y tranquiliza nuestros pensamientos; por algo los psicólogos recomiendan controlar nuestras emociones, contando hasta diez.

¡Ya se imaginan la sensación de bienestar después de una hora practicando yoga!

Se empieza en la postura de sastre. Se calienta el cuerpo saludando al sol. Se sigue, inhalando tensión y exhalando paz, en posturas como la plancha, la cobra, el perro y el cuervo. Para nivelar el chacalele, siempre está la postura del niño; para la concentración, el árbol; para el dolor de cabeza el parado de manos; para una mejor digestión el barco; y para unir cuerpo y mente, tres minutos derretidos en el piso, respirando profundo, en postura de cadáver.

El cadáver da pie al punto final de la práctica, cuando en unísono, y con ojos cerrados, se suelta, desde lo más profundo de nuestros galios, un tranquilizante Ommmmm…

Ommmmm es la cereza en el pastel que evapora hasta la última gota de stress, la que eleva nuestras endorfinas a un estado de relaaaxxx, la que logra que ladremos menos y sonriamos más.

Cierto presidente, usted ya esta empacando maletas pero, ¿por qué no se apunta a una clasecita en el estudio de yoga frente a la casona? Vaya con la brasileira, les va a caer requetebien. Eso sí, no se vale llegar tarde.

Dudo mucho que Funes haga caso pero incentivo a mis lectores, sobre todo a los que sacan la caja de lustre cada vez que comentan mis notas, a que se animen a estirar y respirar. Cuerpo sano, mente sana, país menos enfermo.

Esta mañana, la maestra nos invitó a dedicar nuestra práctica a alguien o algo que amamos. Yo se la dediqué a nuestro querido país. Muera el odio. Viva El Salvador. Ommmmm…

*Colaborador de El Diario de Hoy.

calinalfaro@gmail.com