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Ojo con el ébola

Desde hace cuatro días estoy en Houston, que según las estadísticas es la cuarta ciudad norteamericana... Aquí hay grandes centros de investigación de la salud y hospitalarios, está el centro de control espacial, uno de los mejores museos de ciencia natural y otras atracciones interesantes para los varios millones de visitantes que anualmente vienen de todo mundo, y también, Houston concentra una de las mayores acumulaciones de emigrantes ilegales, sencillamente porque hay trabajo.

Según un pequeño empresario salvadoreño, que se dedica a la restauración de viviendas y edificios, la crisis aquí se ha sentido menos, siempre tuvieron trabajo, y además, las condiciones de financiación son excelentes. Se imagina una financiación al uno punto veinticinco por ciento para un vehículo último modelo a cinco años y un tres por ciento para una casa a treinta años. ¡Es parte del sueño americano!

Pero en estos días los medios escritos y televisivos se están ocupando del problema del ébola, que después de la primera muerte, ya se están tomando medidas en varios aeropuertos con las personas provenientes de África.

Escuché este jueves en las noticias de la mañana a la representante de una gran agrupación de enfermeras decirle a una periodista que aún no se dispone de un protocolo seguro que evite el contagio en el tratamiento de los pacientes que presentan síntomas del ébola. Inmediatamente pensé, si aquí con tanta tecnología médica están así, cómo estaremos en El Salvador, donde el dengue y el chikunguña se expandieron hasta cifras que los convirtieron en pandemia y al país con la mayor tasa de contaminación en Latinoamérica, pues hay más de cincuenta mil sospechosos y aún creciendo.

La gran diferencia es que si el dengue y el chikunguña se curan con medicamentos conocidos y relativamente económicos, para el ébola se requieren muchos más recursos, como trajes y espacios especiales, personal muy bien entrenado y luego otros medios para la desinfección de los trajes y del personal que trató a los enfermos.

Escuché hace unos días en la radio a un alto funcionario del Ministerio de Salud afirmar que "al que le dio chikunguña no le volverá a dar porque queda inmunizado", lo que para el ébola también puede ser, pero no porque se inmuniza, sino porque posiblemente fallezca, ya que la tasa de mortalidad ronda el 95 %.

Pues sí. Ojo con el ébola que es más peligroso que la delincuencia con sus 10 muertos y el gobierno con los casi cinco millones más de endeudamiento cada día.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.