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Obras Públicas contra el crecimiento comercial

Ll Salvador jamás volvió a ser como antes… ordenado, limpio, seguro y alegre. El país de la sonrisa nos llamaban. De eso ya no queda nada, todo parece que fue un sueño y que la forma cómo convivimos hoy es la única realidad. Una desagradable realidad por cierto.

Las convulsiones sociales y políticas que hemos soportado desde los años 70, los cambios en nuestro sistema de educación, la creación de sindicatos y grupos de fachada de la izquierda, la creación de leyes protectoras a delincuentes, el fomento y apoyo hacia la exhibición de conductas antisociales y anti educativas (homosexualismo, lesbianismo, pro aborto, etc.), el ataque sistemático hacia la iglesia y la fe cristiana y el descontrol y manoseo de las instituciones judiciales, de las fuerzas de seguridad pública y del ejército nacional, nos han terminado convirtiendo en una sociedad formada por personas irrespetuosas, abusivas, ignorantes y agresivas. Obviamente y gracias a Dios, siempre existen personas formadas en hogares y familias con buenos principios y valores, que se mantienen fieles a la honestidad, a las buenas costumbres y al respeto a las leyes y a los demás; ellos son la excepción.

En los últimos 4 años, esta situación se acentuó con la forma de actuar de los políticos y de los funcionarios del gobierno, que se convierten en los peores ejemplos de conducta, para toda la sociedad y para las nuevas generaciones en especial.

Un ejemplo de los tantos que vemos, de esta actitud prepotente, incapaz y arbitraria, es la forma de ejecutar los proyectos y obras públicas.

En estos momentos y contando con los últimos 9 meses del gobierno actual, nos han impuesto una verdadera carrera loca por desarrollar obras públicas en las principales arterias de la zona metropolitana, que después servirán para que el gobierno y el FMLN exhiban como "grandes logros" y buscar ganar votos entre la ciudadanía. La verdad es que estos proyectos y muchísimos más que el país necesita, pudieron haberse iniciado en el 2009 y haberse terminado cómodamente en el 2012, con una correcta y efectiva planificación.

Mientras el gobierno y el FMLN anuncian hasta la saciedad, que ellos trabajan por los más pobres, por los emprendedores y por la micro y pequeñas empresas, con estos hechos han demostrado todo lo contrario. Al cerrar las principales arterias del país, como la Autopista Sur (1 año) y ahora el Bulevar del Ejército, la Juan Pablo II y la calle a Santa Tecla, el 60% o más (no tengo el dato exacto aún) de la actividad laboral y comercial del gran San Salvador ha quedado bloqueado y afectado. Los trabajadores y empleados de esos sectores, están haciendo grandes sacrificios al tener que caminar, pues los buses no tienen acceso libre a las arterias, han perdido salarios por faltar al trabajo o llegar tarde aun levantándose más temprano, han perdido citas en el Seguro Social y como consecuencia, su salud y rendimiento han disminuido, perjudicando su productividad. Las empresas y sobre todo los establecimientos comerciales se han visto afectados en sus operaciones y ventas por la irregularidad de los servicios ante la falta del personal, unos han perdido clientes por los cambios de ruta del tráfico automotor y otros han perdido clientes por la saturación de vehículos en las arterias de poco tráfico.

Tres universidades importantes, más de siete colegios y centros escolares, cinco centros comerciales, cuatro grandes hoteles, todo el comercio de Antiguo Cuscatlán y casi toda la Zona Rosa, quedan prácticamente sitiadas en las horas de más movimiento, en la zona poniente de la ciudad. En Soyapango y la zona oriental, la situación es igual o quizá, peor.

Las consecuencias ya se ven en los continuos cierres de negocios pequeños y medianos (precisamente, los que el gobierno dice proteger), que al sumarlos representan grandes cantidades de personas sin empleo. El gobierno también pierde, pues estos negocios legales dejan de pagar impuestos al cerrar o desaparecer.

Organizaciones serias e instituciones privadas, deberían hacer un estudio sobre esta grave situación que llegó ya a niveles desesperantes; así se podría establecer el impacto negativo que esta forma de ejecutar obras a la carrera está causando a la ciudadanía en general, a los automovilistas en el gasto de combustible, a los trabajadores en sus pérdidas económicas y a los empresarios y pequeños emprendedores en sus esfuerzos por tener un "negocito" propio. De seguro que el resultado demostraría que se está perdiendo muchos más de lo que se está invirtiendo.

Las obras públicas mal planificadas, son un verdadero enemigo del crecimiento comercial. No importa que después veamos al presidente y demás funcionarios del FMLN exhibiéndolos como maravillosos monumentos.

*Colaborador de El Diario de Hoy.