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Obligación y sacrificio

No sé cuántas veces hemos escuchado estas frases: "Me sacrifico todo el día trabajando para ti". "No toman en cuenta mis sacrificios para que tengan casa y comida". "Cómo cuida esa mujer a su hijo enfermo, qué sacrificada". "Me mato trabajando, pero hay que sacrificarse por los hijos". Sacrificios, sacrificios y más sacrificios. ¿Qué es un sacrificio? Es la abnegación, renuncia o privación que se hace a favor de algo o alguien. Realmente todas las frases anteriores no son sacrificios, son obligaciones que tenemos como padres con nuestros hijos, es lo que se debe hacer por ellos. Es nuestro trabajo así como el de ellos es portarse bien, obedecer y estudiar.

Un verdadero sacrificio es dejar de hacer algo que nos gusta por nuestros hijos; como dejar de ir a un almuerzo con amigos por ir a ver a nuestros hijos jugar fútbol al colegio; dejar de asistir a esa reunión social por quedarse en casa viendo televisión o jugando con nuestros hijos, acompañándolos en algún momento difícil de su vida; eso es sacrificio. Pero hoy en día muchos padres no dejan de hacer por un solo día algo que les guste o apasione por sus hijos, nos hemos vuelto muy egoístas y pensamos que los demás o nosotros mismos somos más importantes que el tiempo dedicado a nuestros hijos.

Con todo esto no les quiero decir que dejen de dedicar tiempo a su persona y abandonen su vida o sus distracciones, sólo les sugiero que de vez en cuando dejen a un lado eso que tanto les apasiona por lo que más aman, sus hijos. Cuántas veces hemos sacrificado tiempo de nuestros hijos por nuestros amigos, por un paseo entre cheros o un almuerzo de promoción, creo que si hacemos un recuento nos saldrá una cifra muy alta. El tiempo vuela y cuando menos nos damos cuenta, esas pequeñas personitas son todos unos hombres y unos perfectos desconocidos para nosotros, no sabemos sus gustos, a veces no conocemos ni a sus amigos, no sabemos qué piensan o qué les está pasando o cómo se sienten. Simplemente no sabemos nada de su vida y sólo recordamos que pagamos sus estudios.

No perdamos el tiempo y no confundamos nuestras obligaciones con sacrificios, no nos limitemos a pensar que si trabajamos o les damos cosas materiales ya hemos hecho muchos por ellos; ellos lo que más necesitan es que sacrifiquemos nuestro tiempo por ellos, que les dediquemos nuestra atención.

Cuando estén grandes nos van a agradecer haberles dedicado tiempo y nosotros vamos a agradecernos a nosotros mismos, haberles regalado nuestro tiempo y atención. Compartamos más tiempo juntos, convivamos más con ellos, sacrifiquémonos de verdad por nuestros hijos.

Los amigos y los hobbies van y vienen, los hijos estarán siempre en nuestras vidas. Así que ya saben, hagamos sacrificios de verdad, dejemos cosas que nos gustan por nuestros hijos, por convivir con ellos, por disfrutarlos mientras podamos.

Y no confundan obligación con sacrificio, ser buenos padres, velar por nuestros hijos y cuidarlos es una obligación no un sacrificio.

*Máster en Educación Familiar . Asesora en Educación Familiar

georginapaulin@hotmail.com