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Nuevos modelos para los medios escritos

Los periódicos siempre han sido un baluarte en las sociedades democráticas porque garantizan el derecho del pueblo de expresarse libremente.

Hoy, sin embargo, la prensa en general enfrenta nuevos desafíos; esta vez, no sólo provienen de gobiernos autoritarios que coartan la libertad de prensa, sino que también de los desarrollos tecnológicos, que han cambiado la manera cómo recibimos y consumimos la información.

Hoy, la pregunta es, ¿podrá sobrevivir la prensa escrita la creciente influencia de Internet y de las redes sociales? Este es un tema que ha preocupado a todos los medios de prensa, porque lo que se observa es más que la fuerza de una innovación tecnológica, un cambio radical en el paradigma de la comunicación masiva. Ahora el canal de la comunicación no es unidireccional, los usuarios son activos buscadores de la información, por esto los periodistas deben llevar su contenido noticioso a aquellos entornos donde están las audiencias y ese sitio está en las redes sociales y los dispositivos móviles.

Abundan las predicciones sobre lo que sucederá con los medios. En el 2004, un libro de Phillip Meyer, "The Vanishing Newspaper" (La desaparición del periódico) el autor vaticinaba que el último ejemplar de un periódico se imprimiría en el año 2043. Meyer no decía dónde ocurriría, ni daba las razones de por qué sucedería ese año. Lo que sí consiguió Meyer fue remecer las estructuras mismas de la industria del periodismo impreso, para alertar a editores y periodistas, de que la sobrevivencia estaba en sus manos; ésta involucraría una transición desde un mundo analógico a un entorno digital.

Más tarde, en el 2010, un informe de Price Waterhouse Coopers (PWC) sobre el futuro de los medios traía noticias alentadoras para los periódicos latinoamericanos. El estudio señalaba que los diarios de la región eran los únicos que seguían creciendo en términos de su circulación e ingresos de publicidad; un contraste importante con lo que sucedía en Europa y en los Estados Unidos. Sin embargo, el estudio de PWC también alertaba que la tendencia que se observaba en América Latina sólo se extendería hasta el 2015, es decir, prácticamente hasta hoy. A partir de esta fecha, los diarios latinoamericanos entrarían a este ciclo mortal, cuando la circulación y la publicidad empiezan su descenso gradual, constante e irreversible.

¿Se han preparado las empresas de periódicos para solventar esta situación? Después de todo, los que nos auguraba Phillip Meyer no era la muerte misma de los periódicos, sino que utilizaba esta metáfora como una manera de llamar la atención de la industria, y ofrecer un nuevo modelo de negocio para los periódicos.

Esto significa que los medios editoriales tienen que cambiar su forma de relacionarse con sus audiencias, saber qué les interesa, cuándo les interesa y cómo van a consumir ese contenido noticioso. Y deben llevar esos contenidos a donde están los usuarios, a los medios sociales. Y en esta línea está el acuerdo alcanzado por Facebook y algunos de los grandes medios editoriales de Estados Unidos.

La única manera de monetizar el contenido y captar un porcentaje importante de la publicidad online, es a través de la transparencia total respecto al alcance de sus contenidos digitales. Los anunciantes y las agencias tienen información, en tiempo real, sobre el impacto que tienen los medios tanto en Internet como en las redes sociales.

Esta estrategia es la que permitiría preservar una institución, como es la prensa escrita, que históricamente nos ha garantizado las libertades ciudadanas.

*Exdirector ejecutivo de la SIP

@julioemunoz