Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

¿Nuestro Papa Francisco dispensando el aborto? ¡Falso!

Debe festejarse que tengamos a un Papa que desee recuperar a esa parte de su redil, conformado por millares de madres que abortaron y que están a la deriva al haber sido excomulgadas por cometer este crimen, pero arrepentidas

Cuando enemigos de nuestra Iglesia Católica la atacan para destruirla, utilizan los medios de comunicación para tergiversar mensajes y crear dudas extractando frases emitidas y dándoles sentido diferente a lo expresado.

Está sucediendo así con el próximo Jubileo de la Misericordia: Diciembre/2015-noviembre/2016, donde el Papa Francisco otorgará a todos los sacerdotes acceso a dar la absolución perdonando el crimen del aborto que siempre conlleva excomunión. Este perdón es facultad exclusiva del Pontífice, como lo es otorgarle la misma competencia a quien él decida. 

Pero lejos, y de ninguna manera, será para empequeñecer la gravedad moral del aborto como han querido desnaturalizar algunos medios internacionales y grupos abortistas. Lo que el jubileo misericordioso hará desde diciembre, es incitar a buscar el perdón de Dios, facilitándolo mediante confesar el crimen del aborto con profundo arrepentimiento y corazón dolido, a todo sacerdote. El dolor de esa madre, dolor llamado síndrome postaborto, estará presente para siempre en la vida de toda mujer que ha abortado y tenga un ápice de conciencia. El síndrome postaborto no es especulación, está comprobado como una desgarradora realidad.

Aquí lo que en verdad expresara en su carta el Santo Padre:

“El aborto es una tragedia que produce tremendo daño y es profundamente injusto” (la muerte de un ser inocente, indefenso, vulnerable). “Pero --continúa y admite-- (igual que hacemos los movimientos pro-vida), muchas veces es una decisión agonizante, dolorosa, porque esas mujeres han creído no tener opción”. (¡Aunque existen!, como recurrir a sacerdotes, Sí a la Vida, y otras consejerías). “A quienes buscan el perdón de Dios por tan grave ofensa --insiste--, debe hacérseles saber (si no lo saben) la gravedad del pecado cometido y que deben estar realmente arrepentidos con un corazón contrito para reconciliarse con Dios”.

Esto no es, como se ha querido desnaturalizar, una invitación a: “¿Embarazo? Vayan, aborten, maten a su hijo y después confiésense”. Así están tratando de crear la confusión los pro-aborto y medios internacionales. La mujer que cae confundida con ese concepto, evidentemente no sabe nada de su fe católica. Nadie que conozca de qué se trata la confesión, va a ir con premeditación y alevosía, primero, deliberadamente al aborto y después donde el clérigo a decirle “Vengo a confesar mi pecado”, conociendo que el sacerdote no puede saber que se trata de la mentira de un acto voluntario. Confesarse así es total estupidez, porque el único que sabe sí existe una falsa confesión es Dios y aunque la absolución sea otorgada por el confesor, es de Dios de quien realmente se busca el perdón, entonces Su misericordia y Su indulto no pueden bajar del cielo si se está cometiendo otra ofensa grave contra el mismo Dios violando otro Mandamiento, “No mentir”. El 8°. 

Debe festejarse que tengamos a un Papa que desee recuperar a esa parte de su redil, conformado por millares de madres que abortaron y que están a la deriva al haber sido excomulgadas por cometer este crimen, pero arrepentidas, dolidas y necesitadas de reconciliarse con Su Padre Celestial. 

Nuestro Pontífice conoce bien, igual que quienes somos pro-vida, que después de un aborto, generalmente perpetrado por sentirse la mujer desesperada, en una encrucijada sin saber a quién recurrir, la mujer se arrepiente. Así entonces, el Papa Francisco, está animándolas a recurrir al Sacramento de la Confesión para alcanzar el perdón de Dios y la paz en sus atribuladas conciencias. 
 
* Columnista de El Diario de Hoy. Autora del libro “Al filo de mi pluma”.