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Nuestras pensiones

La realidad es una, el gobierno no tiene dinero para pagar las pensiones del sistema antiguo, de ahí justifican proponer un cambio

Desde hace varias semanas conocemos la intención del gobierno de modificar el sistema actual de pensiones, debate que ocupa o debería ocupar el lugar primordial en la agenda personal de cada trabajador que cotiza a las AFP. Simple y sencillamente nuestros ahorros están en juego, no hay otra forma de decirlo.

El ejecutivo nos quiere hacer pensar que el cambio traerá beneficios futuros, que todo se trata de corregir el sistema de pensiones, para beneficio durante nuestra vejez. Hasta ahora, no hay claridad de la propuesta, ya que la reforma que será presentada a la asamblea es el secreto mejor guardado, es decir, no ha habido proceso de consultas con trabajadores, tanques de pensamiento, partidos de oposición o gremiales empresariales.

La realidad es una, el gobierno no tiene dinero para pagar las pensiones del sistema antiguo, de ahí justifican proponer un cambio. Pero omiten mencionar con claridad, que a pesar de los múltiples nuevos impuestos que ahora pagamos, tampoco tienen dinero para; subir el sueldo y pagar bono a policías, combatir el crimen, equipar debidamente al cuerpo de bomberos, cumplir con compromisos de pago de deuda internacional, mejorar las pensiones que cada día tienen menor poder adquisitivo, reembolsar el impuesto sobre la renta, suplir a los hospitales de suficientes medicinas y equipo, terminar el anillo periférico, invertir adecuadamente en el aeropuerto, llevar agua a las comunidades, cuidar los recursos hídricos, reparar y equipar escuelas en mal estado, desarrollar nuevas vías de comunicación, entre otros. La lista es demasiado larga para enumerar todas las necesidades en un solo artículo.

El estado sí tiene dinero para; llevar acabo festivales del buen vivir, contratar múltiples asesores, incrementar exponencialmente el numero de empleados públicos que incluyen familiares, comprar camionetas de lujo a funcionarios y proporcionar seguridad a los mismos, pagar cuota de pertenecer a CCJ y PARLACEN, mantener 4 veces más diputados y suplentes de los que necesitamos, pauta publicitaria abundante para todas las dependencias y programas de gobierno, pago de salarios a secretarios que no hacen su labor, compra de equipo de guerra que no se ocupa, pago de millonarios seguros médicos a empleados públicos, construir edificios lujosos que no se necesitan para sistema judicial y alcaldías, amén de los múltiples casos de corrupción que salen a la luz y pagamos con nuestros impuestos. Porque debemos estar claros, absolutamente todo se paga o se pagará con nuestros impuestos.

Hay sin duda una tremenda oportunidad de generar ahorros y eficiencias en los 3 órganos del estado, dependencias y alcaldías, pero de eso el gobierno nunca habla. 

Definamos prioridades, no puede ser que con nuestros ahorros pretendan cubrir su burocracia, ineficiencia y despilfarros. El manejo inadecuado del gobierno ha provocado que la inversión local y extranjera caiga, lo que limita el potencial de recaudación fiscal. Es decir, antes de estar pensando en meternos la mano a la bolsa nuevamente, corrijan el rumbo, ajusten el cincho a todo nivel y amplíen la base tributaria.

De algo pueden estar seguros, señores del gobierno, nuestros ahorros no son ni del pueblo, ni de las AFP, ni de nadie que no cotiza al sistema.
Y como propios los defenderemos, de forma civilizada, pero en las calles si es necesario.

*Colaborador de El Diario de Hoy.
@jpelsalvador