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Novelas de campaña

Bastante de nuestra inmadurez colectiva va quedando exhibida en la contienda electoral que estamos tratando de sobrevivir en El Salvador. Los políticos saltan al escenario para decir todo aquello que, suponen, agradará a los electores, y estos últimos asisten al desfile de ofertas con un desgano inconmovible, aparentando que están volviendo a creer, o creyendo de verdad, que sus problemas serán resueltos por los señores que les hablan. Unos y otros se alimentan y retroalimentan. Los candidatos no dan la talla, sin duda, pero la audiencia tampoco parece muy interesada en exigirles que la den. Y así nos va cada cinco años.

El actual proceso electoral tiene, además, un aderezo peligroso, jamás tan evidente como hoy: el compromiso sucio, bochornoso, de ciertas minorías no partidarias. Me refiero al papel que juegan actores cuya lealtad coyuntural no obedece a su militancia en cualquiera de los partidos en pugna, sino al objetivo (pagado o no) de contribuir a la consolidación del proselitismo barriobajero, enfatizando en la denigración sistemática de críticos y adversarios. Dada la naturaleza de su vergonzante labor, es lógico que estos actores secundarios escondan la cara. Pero algo digno de estudio sucede cuando medios de comunicación, legalmente instituidos, propalan mentiras disfrazándolas de "periodismo" y no se dan cuenta del ridículo que hacen.

Cuando me decían que el diario digital "La Página" estaba respaldando abiertamente a Tony Saca, mi respuesta fue siempre la misma: ¿Y qué? Los medios de comunicación son libres de tener su línea editorial, como libres somos los ciudadanos de aceptarla o rechazarla. Aunque es muy deseable que los medios hagan esfuerzos reales por ofrecernos noticias equilibradas, lo que como consumidores hemos de exigirles siempre es que eviten las mentiras descaradas y las campañas que atenten contra la moral pública.

Por tanto, si yo no podía probar que ese medio estuviera mintiendo en su apoyo a UNIDAD, todo juicio desfavorable que hiciera sobre su línea editorial era tan subjetivo como el de cualquiera. Eso cambió, sin embargo, a partir de la semana pasada. Ahora sí me consta que "La Página" es capaz de esparcir los más absurdos chambres en su propósito de favorecer la candidatura de Tony Saca. Lo escribo con absoluta propiedad, entre otras razones porque una de las víctimas más recientes de sus "ficciones informativas" he sido yo.

A la mitad de un texto novelesco que rompe con las reglas más elementales de la ética periodística, el portal de noticias que dirige Ciro Granados afirma, en un párrafo huérfano de fuentes, que Luis Cardenal y Federico Hernández Aguilar hemos sido colocados en una gremial empresarial por un "Círculo" de allegados al expresidente Francisco Flores, quien a su vez respondería a lineamientos trazados por un poderoso grupo de empresarios conspiradores.

El asunto es de risa, si no fuera porque se suma a una larga lista de agresiones, generalmente anónimas, que en los últimos tiempos venimos recibiendo quienes hemos fundamentado nuestra reprobación al intento de reenganche de Tony Saca. Al principio fue la obsesión casi freudiana de nuestros atacantes por el tema sexual. Nunca supe por qué razón --quizá porque en nuestra niñez comimos de la misma avena--, de pronto todos los críticos de Saca éramos homosexuales. Luego se nos acusó de corruptos o de andar haciendo cosas indebidas. Ahora resulta que somos la vanguardia de un oscuro conciliábulo de millonarios que no pueden soportar que Tony Saca se convierta, otra vez, en el gran redentor de los pobres e indefensos, en el paladín invicto de las viudas, las mujeres solteras y los niños. ¡Oh, qué malvados todos los que impiden el regreso triunfal de tan glorioso líder!

Cosas muy feas están ocurriendo en esta campaña presidencial. Demasiada suciedad anda en el aire. Y mucho dinero para socavar reputaciones ajenas. No debe extrañarnos, por cierto, que haya miserables prestándose a estos juegos. Lo importante es contrarrestarlos con valentía y verdad, armas efectivas que, por fortuna, les son desconocidas.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.