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No nos confundamos

Desde ya hace varios años, es rara la vez que voy a una conferencia sobre algún informe social de nuestro país y no nos recuerden que estamos a la cola de todos los países de la región, en casi todos. Lastimosamente, eso es un hecho.

Por ejemplo, por los últimos años hemos sido el país con el crecimiento económico más lento en toda la región, y siempre peleándonos los últimos puestos, inclusive en Latinoamérica. Adicional a eso, en inversión de infraestructura, podemos ver como países están duplicando el tamaño de sus canales portuarios, otros iniciando canales que no existían, mientras aquí nos peleamos si concesionamos o no un puerto que lleva ya años sin operar.

Todas estas señales son realmente alarmantes, pero una cosa es que nuestra economía esté creciendo a un paso lento por diversas razones y otra cosa es que nos creamos que somos de alguna manera inferiores o que vamos a perder la "competencia" por más que tratemos.

Si algo nos ha distinguido a los salvadoreños es nuestra cualidad de ser trabajadores, no le ponemos "pero" a nada. Hasta tenemos una palabra específica que sólo un salvadoreño de pura cepa puede entender, el salvadoreño se "rebusca", es decir, ante la adversidad siempre encuentra una manera de salir adelante. Es por eso mismo que a pesar de haber tenido algunos de los episodios más violentos de la región, desastres naturales más impactantes, y unido con un territorio reducido, siempre hemos estado al frente del liderazgo centro americano.

A qué voy con esto. Sí, hemos estado creciendo a un paso lento, tan lento que de acuerdo a la regla matemática del "factor del 72", nuestra economía se estaría duplicando en casi un siglo. Claro está, tenemos que ponernos las pilas para recuperarnos.

Pero viéndolo desde otro ángulo, de acuerdo a datos oficiales del Banco Mundial, por ejemplo, en el 2012 el PIB de Nicaragua y Honduras crecieron 5,2% y 3,5%, respectivamente. En el mismo año, El Salvador creció1,6%. Sin embargo, lo que no hemos visualizado es que el PIB de Nicaragua es de 10.5 mil millones USD, y el de Honduras de casi 18 mil millones USD. Mientras el de El Salvador es de casi 24 mil millones USD. Es decir, estos países como en el caso de Nicaragua, que es un país 6,5 veces más grande que el nuestro, y en el caso de Honduras que es un país 5,6 veces más grande, tienen economías de la mitad de tamaño de la nuestra, como en el caso de Nicaragua.

Es importante aclarar que no estoy queriendo desprestigiar a nuestros vecinos, pues considero que deberíamos ser una sola Centro América. Sino más bien, a lo que me refiero es que los salvadoreños tampoco podemos llegar a creernos que ya estamos condenados a estancarnos. Completamente lo contrario, debemos siempre mantener la frente en alto, sabernos valorar y especialmente, ocupar las oportunidades económicas que tenemos, que ya muchos de nuestros vecinos quisieran tener.

Eso sí, claramente para que podamos ir a un paso acelerado, debemos tener las condiciones adecuadas para lograrlo, especialmente políticas. Y este tema, involucra a toda la sociedad. Cuando los salvadoreños aprendamos a valorarnos a nosotros mismos, es cuando podremos exigir que los políticos realmente nos representen.

El motivo de mi columna es levantar algunas cejas, que inflemos el pecho todos y digamos, ¡saquemos adelante a nuestro país!.

*Lic. en Ecomomía.

Columnista de El Diario de Hoy.

twitter:@SergioTotoR