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La nieta presidencial

Los invito a ser partícipes de este gobierno. No sólo porque ustedes son el presente y el futuro, sino porque ustedes deben ser la fuerza dinamizadora del quehacer de las políticas públicas (...) Jóvenes, unámonos para hacer crecer este país". Más allá de esta retórica trillada, estamos cansados de una práctica continua de corrupción, y más allá de estas palabras vacías de creatividad, estamos hartos de acciones deshonestas que potencian la idea de que en El Salvador se premia el abuso y por ello se aspire a mejores oportunidades fuera de la frontera donde se premie el esfuerzo propio. ¿Por qué tanta indignación detrás de estas palabras? Por la noticia con la que desayunamos los jóvenes en el primer lunes del año.

"Nieta del presidente fue nombrada subdirectora del Injuve a pesar de no cumplir los requisitos", es el titular del periódico digital El Faro. En una amplia investigación que incluye información oficial del Instituto Nacional de la Juventud (Injuve) y entrevistas a varios funcionarios y empleados públicos, se revela que una nieta del presidente Sánchez Cerén encabeza la Subdirección Sectorial de Promoción del Empleo Juvenil sin poseer título universitario, requisito exigido por la normativa que rige internamente al Instituto. Además de observarse varias justificaciones enredadas en formalismos, contradicciones y mentiras para ocultar el puesto real de la joven, también se mencionan a otros subdirectores en condiciones similares que colaboraron en la campaña presidencial y a hijos del presidente en cargos de gobierno. Todo con fondos públicos. Y lo más decepcionante: la directora del Injuve repite los mismos argumentos que los diputados ofrecen cuando quieren justificar el reparto de instituciones entre gente leal a sus intereses.

Esos son los hechos que, al final, equivalen a una burla inaceptable para la mayoría de jóvenes que nos esforzamos académica y profesionalmente para encontrar trabajo. La burla cobra peor gusto cuando se trata no sólo de una entidad que en su misión se propone facilitar oportunidades para el desarrollo integral de los jóvenes, sino de una subdirección dedicada a promover el empleo juvenil como su nombre lo indica. Y la burla llega al nivel de desagradable cuando se conoce que el antecesor de la nieta presidencial --el "desplazado"-- cuenta con vasta experiencia en trabajo comunitario de inserción laboral y con estudios de postgrado. En otras palabras, el poder político en El Salvador manda un mensaje muy triste: el "cuello" de algún familiar influyente o la militancia partidaria valen más que el esfuerzo personal y que los requisitos exigidos por la norma. Al carajo el esfuerzo personal; al carajo la universidad; al carajo la norma. En una sociedad que según un informe de 2013 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) presenta la tercera tasa más alta en América Latina de jóvenes que no trabajan ni estudian, el mensaje es vergonzoso.

Estas escenas no son nuevas en el país y abarcan otros períodos presidenciales, otros partidos y también otras décadas y siglos de amiguismos que agudizaron la mediocridad en El Salvador. Precisamente por lo anterior y por tratarse de una relación de nepotismo tan simbólica entre un jefe de Estado, una institución al servicio de los jóvenes y una nieta privilegiada al margen de las reglas, esta es una oportunidad de oro para ponerle fin a prácticas tan repudiables, tan antisociales y tan mezquinas en medio de un panorama tan desalentador para los jóvenes ante la inseguridad y la falta de empleos.

La cita inicial corresponde al discurso de toma de posesión del abuelo presidente. Ese día hubo la esperanza, entre los que votamos de una u otra forma en la papeleta, de que él podría liderar algo diferente. Pero los beneficiados han sido otros. En El Salvador, lo único que parece estar cambiando es la paciencia de los ciudadanos. Y se está agotando. Señor presidente: así como otros tantos, su nieta debe renunciar.

*Colaborador de El Diario de Hoy."