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Nepotismo es corrupción

Construyendo una red de primos y parientes, el corrupto se asegura lealtad y sigilo total

La “cherada”, el “compadrazgo”, los “conectes”, han sido siempre la fuente de descontento de los que vemos la meritocracia como la única alternativa para salir de la mediocridad de la gestión pública, a la cual hemos sido sometidos los ciudadanas desde siempre. El nepotismo es la preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos. La historia del nepotismo es tan antigua como la misma civilización humana. Uno de los casos mas emblemáticos fue el nombramiento que hizo Napoleón Bonaparte de su hermano José Bonaparte como Rey de España, a quien llamaban Pepe Botella por su conocido alcoholismo. 

Desde el año 2006, tenemos una Ley de Ética Gubernamental que como muchas otras leyes se ha convertido en letra muerta. En esa época la Asamblea Legislativa reconoció que La Convención Interamericana contra la Corrupción (CICC, casi CICI) había sido ratificada por El Salvador y que hemos suscrito convenios para combatir la corrupción y adquirido compromisos con el mismo fin de conformidad con el Tratado Marco de Seguridad en Centro América, desde 1998. Todo lo anterior, aunque usted no lo crea! 

La ley de Ética aplica a TODOS los servidores públicos (Art. 2) que presten servicio en cualquier entidad estatal o municipal, dentro o fuera del territorio de la República. Es suficientemente clara para repetirlo, aplica a TODOS. También en el Artículo 3, define muy bien a los servidores públicos (Funcionarios y empleados) lo cual incluye a los que ocupan una posición remunerada ó ad honorem (es decir sin sueldo, como está de moda). Otras definiciones también incluyen la de Corrupción: El uso y abuso del cargo y de los bienes públicos, cometido por servidor público, por acción u omisión, para la obtención de un beneficio económico o de otra índole, para sí o a favor de un tercero. Finalmente, la definición de Conflicto de Intereses: Son aquellas  situaciones en que el interés personal del servidor público o sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, entran en pugna con el interés público. 

Servidores públicos, les recordamos que tienen prohibido muchas cosas, pero específicamente por la Ley de Ética, no pueden: Prevalecerse de su cargo público para obtener o procurar beneficios privados (como empleos a sus parientes), intervenir en cualquier asunto en el que él o algún miembro de su unidad familiar tenga conflicto de intereses (licitaciones, compras directas, empleos en otras instituciones, etc.) y nombrar a parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, para que presten servicios en la entidad que preside o se desempeñe (como que su hermano, primo, cónyuge o hijos trabajen en la misma entidad por ejemplo). 

La Ley de Ética es tan clara, que no permite o hace consideraciones por la capacidad o méritos que tenga el pariente del servidor publico, y tampoco hace excepciones si el pariente no recibe un sueldo. ¿Por qué? Se preguntarán algunos. La respuesta es muy sencilla, muy pocos padres que están dispuestos a despedir a sus hijos, por lo que la evaluación no es una opción. Tampoco ha nacido el valiente que quiera señalar el mal trabajo y mucho menos despedir a su esposa por bajo desempeño. 

Sin embargo, más que la deficiencia en las labores de los parientes, en realidad, el mayor riesgo al que nos exponemos los contribuyentes es la corrupción. La mayoría de casos de nepotismo es la antesala de la corrupción. Contratando parientes y allegados, es cómo los corruptos ocupan plazas claves y evitan ser denunciados. Construyendo una red de primos y parientes, el corrupto se asegura lealtad y sigilo total. El simple hecho que se usa una posición en el gobierno para que un pariente tenga un sueldo se convierte en sí misma en corrupción, según la Ley de Ética. 

A los que argumentan méritos y otros cuentos, primero tienen que entender que la ley se cumple. Segundo, si vamos a hablar de méritos y capacidad, sin duda un pariente con tales calificaciones no tendría problema encontrando un trabajo bien remunerado en el sector privado. Por lo que cualquiera puede llegar a concluir que en realidad no existe tal “mérito”, o el propósito de tener al pariente va más haya del sueldo a recibir y eso suena a corrupción. Los ciudadanos ya estamos cansados de ver tanta corrupción desde siempre. Ya no soportamos ver a tanto joven desempleado y a tanto pariente de burócrata calentando las sillas. Es la hora de la denuncia ciudadana, es la hora de hacer cumplir la ley.
 

*Colaborador de El Diario de Hoy.
@luisportillosv