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Navegando sin llegar a puerto

El mensaje de fondo vendría a ser que más importante que darles equipos a los estudiantes y enseñarles a utilizarlos, más que enseñarles a navegar, de lo que se trata el éxito, es de señalar los puertos a los que se ha de llegar

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), uno de los más prestigiosos organismos mundiales de cooperación entre naciones y un referente a la hora de establecer políticas públicas, acaba de publicar un interesante trabajo titulado “Estudiantes, computadoras y aprendizaje”.

La principal conclusión del libro es sorprendente: no existe una relación positiva entre el rendimiento académico y el uso de las computadoras por los estudiantes. Pero, ojo, tampoco negativa.
 
El estudio se basa en los resultados de las pruebas PISA, exámenes que se hacen periódicamente en más de 80 países a grupos de estudiantes. A la luz de esos logros, y de su comparación con el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en cada país, se llega a establecer que la mejor opción para aprovechar sus potencialidades descansa más en el rol de los maestros que en el de la tecnología misma. 

Hay una interesante relación entre rendimiento escolar y computadoras: por un lado parece que la existencia de un alto número de equipos en las escuelas está asociado con buenos resultados en matemáticas y competencias lectoras. Sin embargo cuando se estudia el uso de la computadora, y no solamente su presencia en las aulas, la relación es de signo contrario: en la mayoría de países con altas calificaciones, el porcentaje de alumnos que dice utilizar las computadoras es menor que la media de la OCDE.

Incluso, aun cuando el gasto en tecnología ha aumentado significativamente en los últimos diez años, el informe muestra que quienes más invirtieron en equipo apenas mejoraron los resultados de sus estudiantes. Es decir, que aquellos países que únicamente invirtieron más dinero en dotar tecnológicamente sus escuelas apenas mejoraron sus resultados. Como si hubieran caído en un engaño frecuente: pensar que basta comprar lápices, para que los niños aprendan a escribir.

En los países de la OCDE, continúa el informe, el promedio de tiempo por estudiante en Internet, dentro de la escuela, es de veinticinco minutos. Sin embargo, ese tiempo es menor entre los jóvenes que obtuvieron mejores resultados académicos. En este caso, menos es más.
 
El uso de las TIC implica el supuesto de que contribuyen a disminuir la brecha entre mejores y peores estudiantes, hipótesis que tampoco resulta confirmada en el estudio: a pesar de que el tiempo empleado en el uso de la computadora es casi idéntico entre los estudiantes, la diferencia de puntos entre unos y otros se mantiene, tanto dentro del mismo país, como en comparación con otros miembros de la OCDE.

Cada vez con más frecuencia se escucha que la mejor educación pasa por metodologías activas, centradas en el alumno, y que esto sólo es posible mediante las TIC. Sin embargo, algunas de las conclusiones del informe, indican que el éxito educativo depende más de las horas de instrucción recibidas y de la experiencia del profesor, que de la disponibilidad de computadoras o del uso que se haga de ellas. La clave está en integrar la tecnología, trabajo del profesor, los intereses de los alumnos y los contenidos educativos. 

Por supuesto que no se descarta el uso de la tecnología en el aula o fuera de ella ni se descalifica, sin más, su manejo. El mensaje de fondo vendría a ser que más importante que darles equipos a los estudiantes y enseñarles a utilizarlos, más que enseñarles a navegar, de lo que se trata el éxito, es de señalar los puertos a los que se ha de llegar, y ayudarles a que no se distraigan ni se compliquen en el camino. Y en este punto, el papel del profesor, sigue siendo insustituible. 


* Columnista de El Diario de Hoy.
@carlosmayorare