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Nación: donde nacimos todos. ¡Dialoguemos!

El "iceberg" es una masa de hielo dulce desprendido de los glaciares, que flota en los mares polares empujado por las corrientes. Del total de su volumen solamente una octava parte sobresale del agua y es visible.

Ver la punta del "iceberg" es una expresión que hace referencia a un asunto del cual sólo se conoce una pequeña porción, por ejemplo, cuando vemos a empresas exitosas y apreciamos la abundancia, pero no percibimos lo que costó para llegar al éxito, ya que sus logros no obedecen sólo a una cuestión de suerte o audacia, sino que está relacionado íntimamente a un trabajo tenaz y cotidiano que requiere sacrificios, dedicación, constancia, inteligencia y capacitación.

Con ese ejemplo la periodista Gabriela Frías abrió el programa "Fuerza en Movimiento", al moderar la mesa del foro empresarial que organizo recientemente en nuestro país la empresa Avianca y la cadena CNN en español.

El apropiado ejemplo de ver sólo la punta del "iceberg" llamó mi atención. Al foro fueron invitados cuatro destacados empresarios salvadoreños para dar a conocer a la audiencia latinoamericana casos de emprendedores de éxito. Los cuatro coincidieron al afirmar que en el mundo empresarial la visión se define como el camino en que las empresas se dirigen en el largo plazo y sirve para definir el rumbo que orienta decisiones estratégicas de crecimiento y competitividad.

En esa misma lógica, se requiere como Nación el contar con una visión única que se exprese en las políticas públicas del Gobierno. Sin embargo en El Salvador la visión del Gobierno difiere de la visión los sectores de la sociedad civil, entre ellos los empresarios, lo que lleva a la pérdida del rumbo.

Un ejemplo de ello es el tema de seguridad: la empresa privada tiene que invertir $640 millones anuales en pagos de sistemas de seguridad privada. Si el Gobierno destinara los recursos necesarios para que este problema no afectase y desaliente las inversiones y se afrentara la inseguridad de manera conjunta, sociedad civil, sector privado y Gobierno, los resultados fueran positivos.

Otra coincidencia de los empresarios participantes del foro consistió en que para sacar adelante al país es necesario contar con el esfuerzo de todos los sectores, juntamente con el Gobierno para arribar en acuerdos de Nación con visión unificada, poniendo al país por delante de los intereses políticos. La polarización política trae consigo costos tanto económicos como sociales.

Pero para que existan acuerdos, debe existir diálogo. Últimamente, hemos visto cómo se denomina "diálogo" a casi cualquier evento en donde participan diversos actores dentro del marco de negociaciones, desacuerdos o conflictos. Muchos de estos eventos no han reunido las características mínimas para propiciar un diálogo genuino, generando desprestigio de este mecanismo de apertura, decepcionando a los diversos actores y desgastando espacios valiosos para lograr acuerdos.

Algunos ejemplos son las sesiones de acercamiento para buscar acuerdos de Nación promovidas por las últimas administraciones, en las que nadie escucha a los otros, en donde se toman decisiones excluyentes, no participativas. Igual las negociaciones duras entre dos partes, las conversaciones publicitadas utilizadas para ganar tiempo y encubrir el abordaje poco sincero de temas delicados.

Para lograr acuerdos de Nación necesitamos un proceso de genuina interacción mediante el cual las partes se escuchen unas a otras, con total profundidad y respeto, incorporando las preocupaciones de los otros a la perspectiva propia, aun cuando persistan justos desacuerdos. Ninguna parte renuncia a su identidad, pero cada una debe reconocer las reivindicaciones de los demás y en consecuencia actuar de forma diferente hacia los otros.

De no contar con diálogo y acuerdos genuinos, continuaremos viviendo sin visión salvadoreña. Sin rumbo de Nación.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com