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Ha nacido la luz

En un momento de la obra "Ha nacido la luz", María conversa con un zelote y le dice: "¿Por qué nacemos en este mundo? ¿Para vivir haciendo guerras? ¿Para vivir deseando tener cada vez más… hasta formar grandes imperios?" Un zelote es un judío perteneciente a un grupo religioso caracterizado por la vehemencia y rigidez de sus creencias. Él le responde: "¿Para llenarnos la boca diciendo 'yo hice', 'yo tengo', 'te odio'? O vivir pensando '¿y eso a mí qué me importa? No, no, no... Esa NO es vida, ese es un infierno".

Este fin de semana tuve la oportunidad de participar nuevamente en la obra de teatro escrita y dirigida por Tatiana de la Ossa, producida por el Movimiento de Encuentros Conyugales de Cristo Redentor y bajo la coordinación general de Rodrigo y Tania Torres. A poco más de una semana de la celebración de la Navidad cerca de cien personas culminaron en cuatro presentaciones el esfuerzo de meses de preparación. Conforme pasaban las horas del fin de semana y se acercaba la última presentación un sentimiento se instalaba en mí y no podía dejar pasar esta Navidad sin compartirlo.

Una de las primeras cosas que debemos hacer en esta vida es precisamente preguntarnos para qué estamos en este mundo. En nuestras respuestas encontraremos, especialmente si las buscamos con mucha espiritualidad, un poco del sentido que a veces nos hace falta en nuestras vidas. Nadie quiere un epitafio que diga que de nada sirvió que hubiera vivido. ¿Cuál es el impacto que buscamos? ¿Cómo hacemos mejor la vida de los demás? ¿Cuál es la respuesta que debemos dar al dolor ajeno?

Más adelante el arcángel Gabriel dice al público refiriéndose al establo donde nace el niño Jesús: "No es una gran habitación, ni está limpia, ni tiene comodidades... Pero aquí es donde Dios ha escogido nacer. Tal vez para decirles algo a ustedes sobre el camino que lleva a Dios... No es cómodo, no es fácil, pero lleva a la Gloria". ¿Por qué Dios se hace pequeño para mostrarnos el camino? ¿Por qué Dios se hace hombre? A pesar de toda la potencialidad de pecado y de egoísmo por ser hombre, Jesús decide ser también hombre.

Participar en la obra transmite este mismo mensaje. Una persona debe luchar siempre por parecerse un poco a María, a José, a Jesús. Si tan solo tuviéramos un poco de la humanidad de Jesús, si tan solo nos atreviéramos a parecernos un poco a Jesús, la vida sería diferente, especialmente la vida de tantos de nuestros hermanos salvadoreños que sufren. La obra, que ha sido producida seis veces desde 1999 y que siempre termina produciendo el milagro de conversión, habrá cumplido su propósito si algunos de los que participamos, de los que asistimos, de los que la presenciamos somos diferentes al salir.

Ya basta de tantos yo tengo. Ya basta de tantos yo soy. Ya basta de tantos qué me importa. Solo tenemos esta vida en la tierra y solo tenemos esta oportunidad para vivirla a plenitud o para desperdiciarla. ¿Cómo quieres vivirla tú? ¿Cómo quieres ser recordado? ¿Quieres el epitafio, "de nada sirvió que hubiera vivido"? Aprovecha estas navidades para reencontrarte con Dios, para descubrir en el humilde nacimiento del Salvador un poco de la sabiduría que nos podría llevar al Reino.

El año 2015 apenas comienza a configurarse. El año 2015 te plantea un reto para cambiar. No perdamos la oportunidad de arriesgarnos a ser diferentes, a seguir los valores y principios del humanismo cristiano. No perdamos la oportunidad de comenzar con nosotros mismos para poder entonces esperar a cambiar a los demás. El Salvador merece un futuro de prosperidad, un futuro de paz, un futuro para todos. Ojalá que estas navidades nos ayuden a hacer realidad este clamor.

*Colaborador de El Diario de Hoy.