Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Un muy posible escenario

penas por los pelos estamos en una segunda ronda electoral. Lo que pronosticaron la mayoría de encuestas se cumplió: pasaron a la segunda ronda el FMLN y ARENA. Lo que casi nadie esperaba era los diez puntos de diferencia que sacó el partido de gobierno. Ya hay bastante análisis al respecto.

Desde mi punto de vista no se trata del segundo tiempo de un mismo partido. Es otro partido dado que hay actores que ya no están y una enorme cantidad de votantes que por diversas razones anularon su voto o simplemente no fueron a votar. El conocido columnista Hermann Bruch hizo, durante la primera vuelta, vehementes llamados a anular el voto para expresar el repudio a toda la clase política.

Igual posición tomaron muchos jóvenes que tienen ya un liderazgo de opinión. Como resultado de ello, las triquiñuelas del Tribunal Supremo Electoral y otros factores, provocó que haya dado el más alto abstencionismo desde la firma de los Acuerdos de Paz. Algunos afirman que ha sido la más baja votación en la historia del país. Tal situación, desdice mucho del TSE. En lugar de hacer maromas con los números para demostrar lo contrario debería estar trabajando para que esta vez la votación sea masiva.

Si la estructura del partido ARENA no reacciona con más vigor y de manera unida, si la apatía de la población pensante se mantiene, y si los que dicen que son de derecha o democráticos, le dan vuelta a la chaqueta, el FMLN ganará definitivamente la elección. Y entonces lo más probable es que ocurra lo siguiente:

La oposición quedará muy debilitada en todos los aspectos. EL FMLN con casi todos los poderes institucionales en la mano o el puño, más el tremendo poder económico del millonario consorcio ALBA, comenzarán de inmediato la campaña para alcaldes y diputados de 2015, en donde, en esas condiciones, obtendrán una mayoría abrumadora en el Congreso y alcaldías. Mayoría absoluta. Y entonces comenzarán, como dice el diputado Sigfrido Reyes, los cambios a la Constitución, los referéndums, los plebiscitos.

Aunque Oscar Ortiz, jure que no será así, es el mismo Sánchez Cerén quien ha dicho con su voz que Venezuela y Chávez son el faro que ilumina a América Latina. Lo hicieron en Venezuela, en Ecuador, Bolivia y lo acaban de hacer en Nicaragua. Daniel Ortega gobernará ese país, así lo permite la nueva Constitución, hasta que se muera. Es siempre arriesgado meterse a predecir cosas. Lo anteriormente descrito es un posible escenario. Pero muy posible, por cierto, si gana el FMLN.

Eso angustia a cualquiera que crea en la democracia. La buena noticia es que esa angustia se está transformando rápidamente en un movimiento ciudadano sin precedentes, que comienza a movilizarse llamando al voto para defender nuestro sistema democrático. El llamado es a votar por ARENA, a pesar de las críticas que haya contra ese partido. La noche del martes alguien me envió un artículo del ya citado intelectual Hermann Bruch que francamente me erizó la piel.

Con su franqueza y honestidad intelectual Bruch analiza la coyuntura y, tras su razonamiento, dice "Votemos por una ARENA LIBRE y DEMOCRÁTICA y vigilemos su transformación". Esa es la posición, puntos más o menos, de la mayoría de las fuerzas democráticas que no fueron a votar en la primera ronda. Eso se percibe. Por ahora los movimientos ciudadanos están rebasando incluso a la propia estructura partidaria de ARENA en cuanto a la reacción positiva y optimista, tras lo ocurrido en la primera vuelta.

La bandera de ARENA en la próxima elección va más allá de lo que tradicionalmente ha representado. Esa bandera es hoy por hoy, la esperanza de que El Salvador no se deslice al abismo. Si gana ARENA habrá tiempo para discutir, corregir y cambiar cosas. Si gana el FMLN ya no habrá más que hablar ni criticar.

Bajo un régimen iluminado desde Venezuela, como dice Sánchez Cerén, al que haga una crítica alguien le dirá desde las cumbres del poder, "te voy a destruir usando todos los poderes del Estado". Muchos aquí en los últimos días ya escucharon esta terrible frase, propia de las peores dictaduras.

* Columnista de El Diario de Hoy.